miércoles, 26 de octubre de 2016

DE ALVAREZ GARDEAZABAL







En abril de 2016, recibí la novela “El resucitado” que me enviara el maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal hasta mi apartamento.
De inmediato la leí y produje mi acostumbrada reseña, desde la glosa que hago sobre las páginas finales del mismo libro y que tiene que ver con mi inmediata sensación del texto.
Sin algún misterio. Sin prevención alguna. Sin alguna erogación. Con total independencia y como dicen los abogados, de acuerdo a mi leal saber y entender.

Luego, fuera de la ciudad, debí enviarle un resumen del texto, que al final decidí no publicar en Literatura y Mistela, sobre todo por la abundante publicidad a su favor.
Lo hice desde mi teléfono móvil el 24 de Abril, con las siguientes palabras:

“Quiero agradecer su deferencia. La leí y creo, que supera su anterior escrito, pero no se acerca a su obra clásica.
En mi costumbre de glosar sobre el mismo texto, elaboré en dos páginas los aciertos y las falencias.
Creo que  la descripción interna de los personajes llega lejos, es verosímil y tiende a rebasar lo necesario de cada personaje. Me gustó.
Falla la acción, con toda la información que van soltando los narradores, no se siente el momento del movimiento interno o real. Entonces quedamos a la espera de notar el efecto de la droga en Cristo, el efecto en Ramsés, que se queda en la difícil verosimilitud, que ni los curas la creyeron para terciar en su contra y dispararla.
Espero, no se ofenda. Por eso lo hago por este medio e improvisando el recuerdo de lo experimentado, luego de concluir su lectura.
Me atrevo pese a ello a pedirle, lea mi libro. A lo mejor encuentre algo de este país, los años en que se inició el conflicto, que contado, en la voz infante sirva a su intención de hallar esa voz. Hasta hoy el libro circula y ha sido reseñado por experimentados escritores. Maestro, un abrazo sincero. Marco Polo”.

Enviado desde mi iPhone

La respuesta del maestro Alvarez, no fue otra que  la siguiente:

“mil gracias por tan acertadas anotaciones
como creo haber dejado el libro en mi casa de Cartagena, donde no iré hasta el 13 de mayo, espero hasta ese momento para leerlo
saludos

gustavo alvarez gardeazabal


Hoy, 26 de Octubre de 2016, he creído prudente traer a cuento la reseña que escribiera al libro de un maestro de la literatura nacional y del cual, por tal aspecto, no recibí insulto alguno.


EL RESUCITADO
Otro intento fallido de un gran creador



Ni el resucitado resucita. Ni se prueba la toma de la mandrágora por Cristo.
Tan solo alusiones para un desbordado discurso, al momento de describir personalidades de supuestos traquetos descendientes de pájaros y matones que surgieron de sus añorados cóndores en desgracia.
Si el autor pensó que al juntar a Cristo y al capo en la posible resurrección, serían clave para poner a caminar una novela, tenía razón.
Pero la novela como tal nunca llegó a arrancar. Nunca caminó. Su acción se fue haciendo una amenaza, un cuento que no fue contado. Como un anuncio de  que ocurrirá y no ocurre.
Como usar la fantástica anécdota y no poder recrearla por falta de ingresar al mundo de lo verosímil, al que sólo pudo llegar con la descripción de sus personajes. Y esas descripciones son la novela. La acción no va mas allá del enunciado.
La falla radica en no adoptar un tiempo. Una lejanía, un lugar, para desde allí contar al final lo que pasó.
Solo logra ciertas crónicas, o pequeñas historias deshilvanadas que se nutren de la fábula de las dos supuestas resurrecciones, al final tan inútiles como truncas.
Esperaba mas de la anécdota enunciada.
Aquí en éste discurso, ni el cura de la parroquia va a intentar la excomunión, porque la historia es trunca e inverosímil.
Veo un tanto enredada la gran capacidad de fabulación del maestro.
Entre sus apartes que me parecieron positivos, puedo enunciar:

1-    Desbordada capacidad para describir los personajes.
2-    Cierta intriga lograda al ubicar como narrador al abogado de Chaparral(En los primeros capítulos)
3-    Su gran conocimiento de lo que es la cárcel para un narco y la forma de utilización de las cuentas en el exterior mientras se está preso.
4-    Pinta muy bien al primer narco, lector, de una novela colombiana.
5-    Así describe la elaboración de su novela: “Va contando como en cascada de varios niveles la forma en que ella ve que pasan las cosas”.
6-    Ransés y Fátima son narradores de la parte Cristo. El abogado lo es de la descripción familiar.

En la página 91 como es mi costumbre glosar sobre el mismo libro, pude resumir:
“Hasta aquí, afortunadas descripciones de la personalidad de casi todos los personajes. La acción está por verse.
En dos apartes, rebajó el nivel del lenguaje por otro desafortunado y ramplón del ejercicio diario y nos trajo la realidad de que el cuento no es tan real, sino inverosímil y personalísimo.
Se destaca su gran conocimiento carcelario y su afición a los libros”.

Marco Polo.
Altillo de Villanova.
Bogotá D.C.
Abril 15- Octubre 26 de 2016.


martes, 18 de octubre de 2016

DE HECTOR SANCHEZ


“EJECUCION EN LOS FAROLES”
  
Sátira para no agelastas




En apariencia el título nos remitirá necesariamente a la novela negra, a la ilusión del thriller.
Pero es probable que el lector desprevenido o acostumbrado a una ramplona o fácil lectura, deseoso de ser acicateado por el suspenso y el misterio abandone en seguida la lectura.
Desde la página diez puede concluir que desde los nombres de los personajes, hasta la utilización del lenguaje incursionan en una oquedad de apariencia inútil, con  cierto anacronismo filudo.
De inmediato el narrador se desplaza por las alegorías, sátiras y anécdotas de los personajes sin un tiempo racional que permita su ubicación, aunque por allí obra nuestra capital, donde nada es directo y todo tiene su tipo de comparación en circunloquios que casi logran ser doctos.

Recurrimos erróneos al francés que parió la risa en la novela, para soportar en la propuesta,  una de las tantas frases sueltas que aluden a Horacio: “ si no puedes en el debate vencer a tu enemigo, apela al chiste para que duela menos”.

Nos asimos a la certeza de que en verdad, el libro no está escrito para agelastas.
Por eso nos hacemos permisivos e intentamos seguir con el narrador jánico.
Encontramos un ser oscuro e irónico a la vez, que pretenderá escupirnos y llenarnos de un humor caustico, biliar, para que el mismo entramado de su supuesto crimen, se encargue de meter en la llaga el ácido de su trasegar por el mundo:
“Me muevo como un fantasma por la vida, huyendo de todo, en busca de nada. Los hombres somos un enigma”.
La risa no aparece, para justificar a Rabelais.
Porfiamos del lenguaje decadente.
Sin economía y por el contrario esperpéntico, nos lleva a la comparación anterior. Sus símiles llaman a la obsolescencia, no nos acercan a la Bogotá, de Salóm, de lo risible.
Su cuento se torna un falso carnaval. Entre la farsa de los tiempos idos y verdades perennes. Su frase sobre el feo y la bella, el rico y el pobre disuenan como una queja.
Al final se torna  una ópera bufa, donde los personajes no logran vivir en algún lugar.
Mas el relato es casi verosímil al contar lo que ocurrió en el quinto de los faroles, pero algo salta en la chispa del narrador, al intentar insuflar vida a los monigotes como Atiliano, Próculo, Lulú, o Tiberio y otros fantasmales personajes que naufragan en una sopa atonal, atemporal. Cuando habla de ellos se desvanece el narrador y salta de la época actual, a la romana y de allí a sus eternos símiles de nuestra eterna decadencia.
El tiempo casi no corre por su texto. Es el mismo país, pero otra época donde pareciera que el personaje principal, “hubiera nacido viejo, pasmado, calculador, cascarrabias”.
De forma extraña el propio narrador admite que se trata de una “crónica desmigajada”.
¿Pero a donde conduce su  festivo rencor? ¿Es la supuesta depravación del hijo, el móvil?
El enigma es frágil, o elemental, para un real investigador.
El relato une tiempos, sin tiempo. Los personajes se puede comprobar, son  salidos de un viejo profesor de filosofía del derecho. La vida es un folletín sin mesura.
Personajes bufos, grotescos y desmesurados arrasan la parodia nacional, que desubica de dónde salen las frases más amargas que festivas, el aforismo romano clásico, que revive la historia
Es posible que la voz del autor, sí pueda aclararnos ese enigma. Aunque ciertos elementos en el texto, dan fe de ello.




Marco Polo
Altillo de Vilanova
9 de Agosto de 2016.





jueves, 13 de octubre de 2016

La vigencia de Armas de Juego

 Del escritor
Marco Polo


https://www.youtube.com/watch?v=LHpYIMmj5fo







"Admiro la capacidad narrativa del autor porque logra impactar al lector a través de toda la historia, mostrando claramente la situación de violencia que hemos vivido por años y más impactante aún, ver la vigencia que tiene con los tiempos que vivimos actualmente a propósito de la paz.

Marco Polo Salcedo nos muestra con Armas de Juego, las vivencias personales, así como su ardua investigación e indiscutiblemente, su amplia experiencia en el ejercicio de escribir.

Es así como logra llevarnos por infinidad de sentimientos, en un recorrido magistral que nos permite volver a nuestra infancia, nuestra juventud, lo bueno y lo menos bueno, vivido por cada uno, de una manera tan real como novelada. Y tiene un toque particular en cada uno de sus capítulos y es la sonora compañía de temas musicales que inspiran profundidad, alegría, nostalgia y nos transporta en el tiempo, nos ubica en los espacios, nos permite hacernos amigos de los personajes y continuar un recorrido fascinante de la mano de su autor.

Al finalizar, queda en punta, en ese mágico suspenso que nos lleva a desear la continuación de tan maravillosa obra".





  Con respeto, admiración y cariño,
  Andrea Herrera

  Sept. 7 - 2016