domingo, 24 de abril de 2016

Eco para otra falsa revolución

La maldición de las redes



“Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”
Huberto Eco

En la Feria del catorce lo experimenté con una escritora norteamericana rubia, despeinada, que invocando “ángeles” logró las mayores ventas entre los jóvenes agitados y delirantes contactados vía YouTube. Que restaron seguidores al mismo Vallejo.
Luego al año siguiente, la experiencia se repitió con un pequeño colombiano, que en su dulce adolescencia decidió salir del closet como un héroe glorificado y era el consejero de los niños, al que llamaron el primer “youtuber” nacional. La vía fue idéntica en la feria, desmayados, enloquecidos por tener la rúbrica del libro que le fabricaron para vender en la feria producto de unos videos “encantadores".
Admito que es necesario escuchar la opinión de los jóvenes, pero ni padres, ni estado dirigen hoy su futuro. Estamos peor, que al iniciar la liberación femenina, cuando los niños eran educados por las muchachas del servicio y la T.V.
Es la nueva revolución. La de futuros líderes hechos del humo virtual.

Hoy quedó en evidencia, que la feria del libro es la farsa de unos negociantes.
Sí, es feria, es negocio, ganancia de unos cuatro, pero la estadística sigue incólume: 1.5 libros por año leen los colombianos.
Y los escritores procuran escribir honradamente pero no para vender, que eso es cosa de los libreros y editores quienes hoy fueron barridos por un desconocido para los "intelectuales", con la fórmula del vídeo en YouTube entre la payasada y la rebeldía, que traduce anarquía manejando en “consejos”, medias verdades y logrando atraer millones de menores, que obligaron a sus padres a llevarlos a la Feria del libro, para estar frente a un "tal" Germán y llorar emocionados en lugar de reír por sus chistes, como si estuvieran resolviendo sus vidas de adolescentes con una frágil filosofía de la hilaridad.
¿El día del idioma?
Pamplinas, los organizadores, negociantes, que poco les interesa la necesidad de crear verdaderos lectores para la solución nacional, programan una farsa que enterró más a Cervantes y acuchilló la voz de Shakespeare, que no tienen nada que hacer frente al populismo de un nuevo ESCRITOR, a quien los mismos editores de marras editaron o escribieron un folleto de nombre populachero, por el cual casi se matan nuestras inocentes y frágiles mentes infantiles a la deriva, cuál marionetas, contaminados e influidos por la falsa libertad de las "redes sociales".

Pretendemos salir de la última "revolución", que casi acaba el país y hoy entramos en la nueva, donde La Paz vale un comino frente al descreste de una supuesta libertad de la anarquía de la opinión.
La opinión ignara de nuestros niños.

Qué triste.

Nosotros pensando en leerles Pinocho por las noches para que dejen de ser muñecos y se vuelvan niños reales, o escribirles historias "infantiles" y ellos rechazan los libros porque tienen la filosofía y claridad de un youtuber.

Marco Polo
Altillo de Villanova

23 de Abril de 2016

martes, 19 de abril de 2016

CARLO COLLODI



Con atributos humanos derrota la varita de Walt Disney




Pinocho era un leño con vida, de propiedad de maese Ciruela, quien tuvo a bien obsequiarlo al pobre de Geppetto, un carpintero aun más humilde.

Desde allí, la historia de Carlo Collodi y la versión de Walt Disney que la opacó, son diversas.

Ésta novela para niños, es la búsqueda de la explicación de cómo éstos tienden a ser marionetas por la indisciplina que los desvía del conocimiento, los libros y el afecto verdadero.

Es una historia de las relaciones paternales, frente a la necesidad que tiene el infante de recibir instrucción, con la visión de un realismo mágico válido en el siglo XIX y subversivo para la época.

Y pese a la ventaja de la ilustración gráfica y el sonido del cine, con la correspondencia de las historias respecto del libro, en éste, se desarrollan otras con mas coherencia para el niño, que sin ilustraciones puede llegar a dibujarlas en su cerebro, sin el facilismo del cine que con el poder de la varita mágica resuelve el asunto.

Si Paul Auster admite que éste libro es “la búsqueda de una infancia perdida” entendemos la necesidad que tiene el hombre, el infante, de correr a ejercitar su propia experiencia con el peligro de desviar su camino. Allí radica la buena o mala toma de decisiones que por lo voluble el menor llevará las de perder. Porque nos preguntaríamos al momento de su libre búsqueda. ¿Es necesario otra vez, que el niño meta el dedo en la llama, para experimentar el fuego? ¿O debe utilizarse en su beneficio la metodología para que aprenda a escuchar el consejo, la experiencia ajena del mayor, del maestro?
Esa es la condición humana, tocada con maestría y que se hace búsqueda en los treinta y seis capítulos de Collodi.
(Florencia Italia) 

Y si bien lo admitimos, es necesario dejar sentado, que en nuestros tiempos hace mucha falta cierta calidad de experimentación o sufrimiento en nuestros nuevos jóvenes de realidad virtual, que luego de haber tenido unos padres sufridos en la guerra que parece volverse paz, han crecido sin el esfuerzo, sin la lucha y tesón de cada colombiano que para llegar a los cincuenta años hoy, debió vivir su propia odisea.

El lenguaje de éste cuento para niños, es un lenguaje sencillo y sin los dibujos de la categoría de los de Walt, permiten la oportunidad de recreación a cualquier individuo que siga sus páginas y que lo puede llevar a crear una película aún mejor, con su propia elaboración. En eso se traduce la lectura.

El lector debe poder creer que la marioneta, la otra personalidad del niño reformado, es en verdad el muñeco que al final puede ver desgonzado en una silla del taller de Geppetto y que al lograr la alegría del trabajo, del estudio y de acceder a los libros, se produce el milagro de hacer humano al mas encaprichado niño-muñeco.

La película toma del libro, sólo tres aventuras,(La del titiritero, el país de los juegos y la aventura de la ballena, un escualo en el original). Mas el libro refunde los poderes exclusivos del hada en la película, con las propias y poderosas cualidades del ser humano para llegar a su redención.

La creación vital de éste personaje nos recuerda otra, la de Mary Shelley que ocurriera 65 años antes, en 1816. Aquella, la de su Frankenstein, el monstruo que deseó ser humano. Y del cual habláramos también en éstas páginas de Literatura y Mistela.

Ésta, la del leño viviente, el pequeño y voluble monstruo marioneta, que no llama al terror sino a la risa y que gracias al tesón del trabajo, el aprendizaje y el cariño logra llegar a convertirse en un niño de carne y hueso.




Diferencias válidas, obligadas, para esos países que nunca tuvieron la vívida realidad de nuestros pueblos y debieron crearlas como su ficción.

Marco Polo
Altillo de Villanova

15 de Abril de 2016.

viernes, 15 de abril de 2016

JESUS MARIA STAPER NOS CONDUCE POR UNA

CARRETERA HECHA A MANO





El poeta nos lee sus versos de espaldas a lo convencional, a cierta gramática del verso, huyendo al posible lugar común del Haiku.

Su primer verso no busca rimar un terceto, ni encontrar asonancia con el verso siguiente.
Con la lectura de algunos de sus poemas  vamos entendiendo que el poeta nos lleva a rebuscar dentro del verso mismo, una mayéutica que ilumine desde el interior y trate de saciar con alguna verdad al lector, como si estuviera haciendo versos en prosa.

Que no son greguería porque carecen de hilaridad al remate. Ni pretenden ser aforismos porque desechan la brillante ilusión de la cita.
Es una prosa que arranca en el verso y se pierde en un tenue relato, una historia que el objeto cuenta de si.

La ironía del poeta que ha caminado largo trecho, sin volver sus pasos, se aleja en lo nuevo para crear un camino, que quiere elaborar con trazos de otros seres a veces despreciados de lo humano, que el poeta llama, trae a cuento para dialogar y concluir en otro  tiempo similar al de su propia voz.

Las cosas inanimadas  saltan a su lado y juegan a crear otra filosofía, donde la arrogancia de la persona, vuelve a ser su propia máscara empeñada en el diálogo que le aporta la experiencia del pincel; diálogo urdido con lo inanimado con apariencia de figura y color.

Si, el primer verso no busca cobijo siquiera en esa coma que separa el tono de la voz del poeta y el sentido de las cosas, como si estuviera dejando en borrador el dibujo, para que el lector lo concluya.
El poeta nos lleva al fondo de su creación para que dentro de ella revolquemos  una conclusión,  más difícil, más alejada de lo real.

Stapper el poeta, nos enseña un nuevo silogismo sin premisas para que nos atrevamos a auscultar en introspección permanente sus trazos de colores, sus sonidos de piedra y hombre que ha aprendido a ser tolerante  con la luz de una estrella, con la eternidad del silencio, con el punto final de la incredulidad.

Sus poemas, narración de las cosas, me recuerdan a Florisberto Hernández, aquel uruguayo que casi dotó de vida lo inanimado para no cosificar su narrativa poética y vivir, hablar y sentir de las pequeñas fantasías que le comunican las cosas.

Marco Polo
Altillo de Villanova

Bogotá D.C. Marzo 31 de 2016

lunes, 11 de abril de 2016

FRANKENSTEIN


UNA NOVELA DE ESPANTO, PARA ESCUCHAR LA VOZ DEL ANORMAL, DEL DIFERENTE


Doscientos años después de aquel ejercicio literario,( surgido como un concurso entre Lord Byron, Percy Shelley y su esposa Mary), la jovencita de sólo diecinueve años , con su cuento ganador, permite hoy que muchos seres humanos del mundo griten su condición frente al creador:

“¡ Despiadado creador! Me has dado sentimientos y pasiones, pero me has abandonado al desprecio y al asco de la humanidad”



La joven escritora Mary Shelley nos lleva a la reflexión sobre la inequidad del género humano, al levantar y separar bardas para  que algunos impongan, lo normal y lo anormal. La estética y la fealdad. El arriba y el abajo, que propicia en nuestros días las mayores escisiones entre los seres de ésta época, persuadidos de sus carencias.
Es el grito que el miserable espeta a Dios por haberlo creado  sin ningún calidad que adorne su desnudez, sin clase, sin belleza, sin poder económico. Máxime cuando él no lo pidió, traduciendo de su falencia el odio y la sed de venganza contra su propio creador, el Dr. Víctor Frankenstein. Al compararse con aquel y sentir la envidia humana.
Dice el monstruo:
El había salido  de las manos de Dios convertido en una criatura perfecta, feliz y capaz, cuidada especialmente por su creador; estaba en situación de hablar con seres de naturaleza superior y adquirir conocimientos de ellos. Yo, en cambio, era un desgraciado, indefenso y abandonado”.

Frankenstein es el nombre del creador. No del creado. Porque éste, fuera de sus mayúsculos defectos, es innominado, irregular, anormal, feo, monstruoso como lo llaman desde los niños a los adultos que quieren apalearlo, como si con ello lograran la cirugía estética de su cuerpo.
Ignoran que en ese monstruo se albergan hermosos sentimientos de bondad, de bonhomía, de amor y compasión y que también puede sentir la alegría de un  poeta.
Pero la estética occidental ha escrito la cara de lo hermoso en nuestras mujeres operadas y anoréxicas. En el atlético adonis sin mácula. Y una raza, un color son  excluidos a conveniencia, o se tiene por dibujo de Lombroso que señala al criminal, por la genética de su rostro, con sus asimetrías de mandíbula, orejas o arcos superciliares, para hacer parte de la teoría oscura del positivismo jurídico con Garófalo y Ferri  y ésta a su vez, compendiar el derecho concebido por el fascismo de Hitler.
Con la idea de que una raza debe desaparecer. De que una ideología debe ser borrada y más,  si alguno de sus practicantes le causó dolor o eliminó a uno de sus seres queridos.
Y de la sed de la venganza, saltamos al odio para llegar a esos propósitos y en ésta formulación encontramos nuestro país hecho añicos. De igual manera nociva, la respuesta es el odio de clases, para buscar la supuesta igualdad. Otra utopía que no previó el creador.
El mundo queda al garete del poder de la guerra. Del destructor, que no admite las diferencias: Sólo mi Dios es verdadero. Solo mi idea contiene la verdad. La variedad no existe para el obtuso mesías. Los colores no se degradan. El verde solo es verde, porque ignoran que contiene el azul, el amarillo.
Desde el amor imposible, al paraíso perdido nos remueve las entrañas éste cuento de una mujer joven con su Frankenstein. El moderno Prometeo, que crea un homúnculo y lo dota de vida con los remiendos de la muerte. Jugando a Dios, termina jugando a monstruo. Odiado por su propio creador. Llorado aquel, por el monstruo que equilibra a su creador en el momento de su muerte. ¿Por qué no lo hizo igual a los demás? ¿Por qué no le creó una mujer monstruo, al menos?,
La novela escrita con un lenguaje sencillo, está elaborada en 26 capítulos donde la autora procura el palpitar del lector a partir de recursos del Quijote y de su misma truculencia, al contar la historia en primera persona con varios narradores, el capitán Walton, Víctor y hasta escuchamos de sus propios labios la criatura.
Justo para los jóvenes de hoy, en éste país destrozado por la guerra y el unanimismo. Historia divertida, traída desde esos perennes cuentos bizarros de espantos y aparecidos que tanto atraen al joven lector.
Una gran novela para que los educadores de hoy la incluyan en sus deberes, a los alumnos de éste país ávido de educación. Una obligada reflexión para los colombianos. Sobre los espantos de la guerra, el odio y la venganza, la igualdad utópica y el dolor, que como anillo al dedo se adapta a nuestros días.

Marco Polo
Altillo de Villanova
Bogotá D.C.

Marzo 5 de 2016.