sábado, 30 de agosto de 2014

TRES AUTORES COLOMBIANOS HABLAN DE : ARMAS DE JUEGO




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CARLOS ORLANDO PARDO El maestro tolimense, en demostración de su fluida y lúcida capacidad verbal, ejercitada en tantos libros y tantas charlas, improvisó éste discurso sobre lo que estima de la Literatura del HUILA, frente a nuestra cámara.
Su concepto, sobre BENHUR SANCHEZ SUAREZ, Humberto Tafur y sobre la novela ARMAS DE JUEGO y su autor. Procedo a transcribir el video así:





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https://www.youtube.com/watch?v=iHlFHitXfBQ


Páginas en mitad del corazón

“Siempre creí que, el aporte de, la la literatura colombiana, desde el Huila, que la hacen todos los departamentos de Colombia, y de qué manera, no se había quedado en José Eustasio Rivera, que sigue siendo un autor imprescindible e importante porque refleja una historia del país, de ese país que añoraríamos hoy en medio de la desaparición de la selvas  y en la mitad de la sequía. Cuando el bosque y la selva eran los protagonistas, como lo fue en Rómulo Gallegos el llano. Los grandes novelistas del llano y de la selva en América Latina. Después de esos acontecimientos hubo un largo silencio, hasta la aparición en la narrativa colombiana, después de García Márquez, de Benhur Sánchez Suárez y de Humberto Tafur.
Humberto, desde su primer libro de cuentos que fue calificado por Manuel Zapata Olivella como el Rulfo Colombiano con toda la razón, por la gracia de su lenguaje, por la eficacia de sus frases y por la sinceridad de sus historias, aparentemente sencillas pero llenas de la complejidad de lo que significa vivir en la provincia.
Y luego llegó Benhúr Sánchez Suárez que fue el primer gran novelista del Huila, después de José Eustasio Rivera. No solo desde muy joven quedó finalista de premios internacionales como el de Planeta, sino desde muy joven fue publicado por las más importantes editoriales internacionales de las que se tenía noticia en Colombia para el exterior. Su figuración como crítico de arte en páginas de un suplemento importante que tenía en el Siglo, su participación en el activismo cultural como director de extensión cultural en Neiva, donde cumplió el primer encuentro de escritores que dio lugar a muchos otros en el país, sus columnas permanentes en periódicos de ésta parte del país y su reconocimiento a través de diversos críticos nacionales, generaron el que fuera el escritor más importante del Huila.
Y de eso han pasado cuarenta años. Cuatro décadas de un largo silencio, donde han existido docenas de escritores que de manera episódica, como flor de un día aparecen con un libro, que de manera episódica aparecen en un concurso regional, que de manera episódica aparecen con buenas intenciones, pero no son capaces de seguir portando la camiseta de la literatura hasta el final. No tienen esa voluntad de Efraín Forero y de Medina Meza y de Cochise Rodríguez que participaron en muchas vueltas a Colombia, para ganarse algunas, o de Ruben Darío, no les interesaba ganarse ninguna vuelta distinta a existir mediante una devoción absolutamente loca en apariencia como era la de escribir.
Y pasaron cuatro décadas, hasta que tuve la fortuna de encontrarme como usualmente se hace, desde hace mas de dos décadas, casi tres, en la Feria Internacional del libro, con escritores que uno  conoce superficialmente y con los que tiene, la amabilidad de compartir libros, tu me entregas tu libro yo te entrego  mi libro, y yo me quedé con un libro de Marco Polo de quien ya conocía, que era un escritor colombiano del Huila, y que había leído un poco en forma superficial con cierto desdén y para entonces no me convenció de que hubiese sino como la fabricación de un sueño que seguramente iba a ser mas grande. Y es cuando me queda su novela, a la que yo le di vueltas para arribar a ella porque tenía grandes dimensiones, y yo sabía que había que internarse por lo menos una quincena de días, frente a mi horario para incursionar en ella.
Benhur Sánchez con quien hablamos por fortuna a diario para preguntarnos los artículos, los nuevos libros, de cómo estamos, en esa fraternidad amable y bella de la literatura siempre me insistía en la circunstancia, de si ya había empezado a leer la novela de Marco Polo.
Finalmente un día, a las cinco de la mañana empecé la lectura.
Yo que había entrado con tanta desconfianza a ese plato, advertí desde el primer momento que se trataba de algo suculento, como cuando a uno le ofrecen la prueba de una comida, que se vende callejera como nuestra lechona tolimense, como nuestros bizcochuelos o como ocurre en muchas partes.
Y yo me quedé fascinado con la primera página, con la segunda y con la tercera y cuando iba en la página ciento veinte esa mañana, advertí.
Sin duda, que se trataba de un gran escritor.
¿Qué me descrestó de ésta novela y de éste autor como Marco Polo?
 Primero, no tanto la temática, que ha sido tan trajinada a lo largo de la literatura colombiana. Una temática en la que yo me sentía como en mi casa, por cuanto son cosas que yo también he vivido, porque de alguna manera somos contemporáneos aunque Marco Polo es mucho más joven que yo, pero como vivimos en provincia, como hemos manejado unas experiencias similares de la infancia, frente a la familia, frente a la historia, frente a la violencia, pues no me decía nada nuevo, realmente.
A mí lo que me descrestó, lo que me fascinó y lo que me sedujo realmente, fue el lenguaje. Y uno sabe que la literatura es esencialmente lenguaje. La literatura es la vida resumida en un libro. Y allí estaba la vida de unas, de varias generaciones. Estaba la vida mía, misma, puesta allí, como si yo me sintiera protagonista del libro que es una gran verdad de un libro. Yo estoy ahí, yo estoy mirando lo mismo que está mirando el autor. Lo mismo que él me cuenta, pero la forma en que lo dice, fue lo que me convenció.
Y cuando yo empiezo a ver que la novela avanza, que voy en la pagina doscientas cincuenta y que no me aburre en la medida en que la estructura del edificio, tiene varios pisos, varios planos, yo no me canso porque paso fácilmente de uno a otro, como en las telenovelas cuando una escena queda en punta y paso a otra y yo iba en un paseo bastante agradable, aunque desagradable por lo que contaba, porque no son precisamente momentos felices los que evoca y los que describe el autor, pero que son parte fundamental de la historia contemporánea.  Y estoy hablando de cincuenta años atrás, estoy hablando de treinta, estoy hablando de veinte, estoy hablando un poco de nuestra propia edad  y de nuestra propia época.
Pero creo, que en la literatura no hay temas nuevos ni temas viejos, en la literatura siempre se tienen los mismos temas, lo que pasa es que hay maneras de abordar esos temas y aquí hay una manera fabulosa de abordarlos. Donde a veces lo truculento se vuelve poético, lo terrible se vuelve hermoso y es capaz de despertar lágrimas y en donde las escenas van captadas, de una manera sensible y no sensiblera y contadas de una manera fría, pero que no despierta la frialdad del lector.
Cuando un libro a mi juicio, mas de lo que cuenta, la forma en que lo que cuenta está bien dicho, y la estructura de lo que dice, está bien armada, yo siento que aquí hay un gran escritor.
Porque estoy cansado de leer muchos libros, que son un poco como el papel higiénico que se bota a la caneca, a veces con desprecio…
Y aquí, uno se queda con sus páginas en la mitad  del corazón”.


Carlos Orlando pardo. Nacido en el Líbano, es Novelista, ensayista compositor, autor de diversos libros antológicos, editor, periodista cultural e investigador, que ha publicado las novelas:
Lolita Golondrinas, Cartas sobre la mesa, La puerta abierta, Verónica resucitada, y El beso del Francés.
Los libros de cuento Las primeras palabras, en coautoría con su hermano Jorge Eliecer, Los lugares comunes,La muchacha del violín,El invisble país de los pigmeos,El último sueño,El día menos pensado,Un cigarrillo al frente y El gran vuelo. PIJAO EDITORES reunió su trabajo en Obra literaria 1.972 1.977, dirigió  y es coautor del Manual de historia del Tolima, Protagonistas del Tolima siglo XX y de la Enciclopedia Multimedia Tolima Total. Ha ganado varios premios nacionales y ha sido ubicado en diversas antologías. Traducido al Francés, Inglès y Servocroata. Codirigió el programa televisivo  Hablemos de… junto a Germán Santamaría y Alberto Duque López en señal Colombia. Ha sido columnista de varios medios y de Tolima 7 días y el diario El Tiempo.
El la pasada feria internacional del libro de Bogotá presentó la colección MAESTROS CONTEMPORANEOS con cinco obras correspondientes a cuatro Autores: BENHUR SÁNCHEZ S, HECTOR SÁNCHEZ, JORGE ELIECER PARDO y la suya.


2

JORGE GUEBELY, en su último libro HUMANISMO EN LA LITERATURA HUILENSE, impreso en Julio de 2.014  habla así de ARMAS DE JUEGO:





“En ARMAS DE JUEGO, Marco Polo rescata toda una vida inmersa en un contexto social e histórico. La memoria le sirve para despejar los sobrantes de una existencia, para encontrar lo esencial en esa zona. Redime los instantes vividos con el recuerdo. Sigue las señales borgianas cuando el argentino afirma: “Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”
Los juegos asumen la enorme tarea de la revelación. “Encuentro el sendero desaparecido, la anécdota clave que enciende otra vez la luz del recuerdo”, escribe Marco Polo. Remembranzas lúdicas que “nos hacen crecer” Momentos a veces emparentados  con la poesía misma.
Basta recordar el juego “Caballo de nubes”. Los niños, imitando los relatos medievales, juegan a los caballeros con armaduras. “…sobre todo de Lancelot imponiendo el amor a Ginebra por encima de las traiciones al rey Artús”.
Encima del narrador(Sic), quien hace de caballo, se encuentra Mina, muchacha mayor, quien hace de caballero(sic). Los combates se realizan en el juego que para los niños es la realidad misma. Y en el sudor que exhala Mina, se sucede el milagro del “recuerdo platónico” La memoria del narrador revive un instante inmerso en el presente eterno: “el olor a sudor de su cabellera, desencadena un corrientazo que me fulmina a raudales descendiendo desde el estómago, en una sensación de mareo tan placentera como pequeño fuego dulce, como si fuera a orinar miel sobre el mar de nubes que es mi caballo”. Juegos de erotismo y revelación estallan en el momento de la escritura.
Multitud de sensaciones en un novela que guarda la estructura del acumulamiento de espejos rotos. Expresa diferentes experiencias en diferentes momentos, distintos instantes que sirven para rescatar una vida a base de impresiones sensoriales, donde la lógica de la trama desparece(sic) ante la ausencia del tiempo histórico. Sin embargo, al terminar de leer la novela, el lector queda con el sentimiento de haber visto toda una vida, inmersa en un contexto familiar e histórico con sus vicisitudes, con sus cantos y sus tristezas. Pero sobre todo queda con la sensación de haber transcendido una realidad que estuvo presente toda la vida.
La infancia, territorio amado por la memoria, permite auscultar rincones  limpios del pasado, momentos cuando aún no se había caído por completo en el infierno”.


JORGE ELIAS GUEBELY Nació en Barranquilla. Fue profesor de Literatura en la Universidad Surcolombiana de Neiva, Huila. Estudió en el Instituto Caro y Cuervo y se doctoró en la Sorbona. El exámen literario que utiliza tiene un enfoque humanístico. Su intención primordial lo lleva a auscultar las percepciones humanas subyacentes en el texto literario. Enfoque utilizado en tres libros dedicados a la literatura del Huila. En Soledad y Orfandad del hombre moderno en la poesía huilense, explora obsesiones universales de la literatura en la poesía regional. En Tentativas de Sacralidad examina las percepciones humanas en el poema Tierra de Promisión del huilense Jose Eustasio Rivera. En este tercer libro Humanismo de la literatura huilense actualiza la misma visión pero incluyendo autores hasta nuestros días. Escribió además Plenitud de la nada poemario. Fiesta del silencio versos. Y El otro dorado novela que tuvimos oportunidad de reseñar en éste blog. Algunos de sus texto han sido traducidos al francés  y al inglés.


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FELIX RAMIRO LOZADA FLOREZ  en reciente reedición de su obra, LITERATURA HUILENSE hace un compendio de los escritores desde el siglo XVIII  hasta el XXI,  en una reedición ampliada, dirigida a la cátedra, procurando la difícil tentación de totalizar, pero su esfuerzo es notorio y productivo. Dice sobre ARMAS DE JUEGO:




“Armas de juego” es una novela estructurada a partir de sus cuentos, con un transfondo vivencial, político y cultural; las anécdotas, los recuerdos y otros eventos, sirven de base  a la representación narrativa. Entonces, reconstruir la infra historia, la idiosincrasia, las ideas, los personajes y las memorias de la infancia, sus años escolares dan la dinámica necesaria, generan la vitalidad y la verosimilitud a los hechos planteados. Benhur Sánchez Suárez, lo ve así: “Marco Polo da un nombre singular a esas anotaciones, los tacuinis, serie de notas y apuntes de unos cuadernos negros que el narrador crea para consignar sus impresiones sobre lo que acontece a su alrededor y en su interior y que,  sin ser un diario, dan cuenta de su transcurrir físico y mental y sentencia su posición en el mundo”.
En síntesis, una obra soportada en historias violentas, de abusos y atropellos de donde hay una especie de contemplación masiva sobre el pasado, matizados con la pesadumbre y los presumible en una sociedad llena de contrastes; allí está de manera directa la connotación psíquica, con los caracteres populares, validos de la anécdota que deja ver un narrador entregado a su oficio para reflejar asuntos dolorosos y comunes en la vida cotidiana nuestra”.


FELIX RAMIRO LOZADA FLOREZ
Escritor y poeta e investigador con amplia experiencia docente en el área de Español y Literatura en diferentes Instituciones Educativas del Departamento del Huila, con participación en conferencias y recitales de poesía, ejerciendo el desarrollo de talleres y ponencias sobre escritores  colombianos en el país y el exterior. Ha publicado un ensayo denominado Literatura Colombiana: desarrollo histórico, que abarca desde la época prehispánica hasta la fecha y un estudio sobre la vida y obra de José Eustasio Rivera denominado Una vida Azarosa. Otros libros comprende mitos,  leyendas e historias; poemas, cuentos y novela. Con permanente actividad periodística en los medios escritos de la región; actualmente coordina el Magazín Dominical Facetas Ejecutivo de la Fundación Tierra de Promisión.



viernes, 8 de agosto de 2014

Silva, la ironía cachaca, de un poeta nocturno.




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Es el ejercicio de la vida el que nos prodiga la experiencia de los versos.

El oficio paterno en la venta de bazar. Surtido de novedades inútiles para los burdos y envidiosos habitantes de la provinciana Santa Fe, que no podían escuchar en un verso su alma culta y viajera por Londres o París, incrédula y triste de un pensador que frente a la ruina, veía retozar la regeneración conservadora.

De sus versos de intimidades románticas, nos lleva a la infancia de los maderos de San Juan, hasta los nocturnos que grabarán para siempre su recuerdo, porque buscará que las cosas nos hablen de los hombres, del pasado, del anhelado suicida que al final con ironía descreerá sin amargura de la inocencia humana.

Me detengo entonces en Una noche, que es su  voz, dibujando la música oscura de ese tiempo,  la tristeza del abandono acompasado por la frialdad de la ciudad, nuestra Bogotá, que aún no ha comprendido al poeta vivo y que ansía el tiro demarcado en su pecho para cambiarlo de la infame tumba del olvido, al menos a la bóveda tibia de su hermana, para admitirlo como el primer poeta moderno de la patria.

Marco Polo
Altillo de Vilanova
Agosto 8 de 2.014.




viernes, 1 de agosto de 2014

CARLOS ORLANDO PARDO: EL PIJAO DE LOS MAESTROS CONTEMPORÁNEOS



“EL BESO DEL FRANCES”


https://www.youtube.com/watch?v=2SwWvfVjOiY

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“La vida es una larga lección de humildad”

El siglo XIX se licúa al final de sus años, en sangre fratricida y encuentra la nostalgia de tres seres: Un extranjero Francés, arquitecto, con el sabor oscuro  del terror de la revolución francesa y la caída de Napoleón, oteando el paraíso perdido. Una mujer buscando el paraíso de sus creencias religiosas en pugna con el sabor de la vida real, frente al mas allá y el colonizador antioqueño migrante eterno de la montaña buscando la luz de tierra nueva, tocado por la profundidad de sus conocimientos de la guerra y el humanismo, coinciden en el mismo punto de salvación, del aire claro, el rio y las nieves perpetuas de la patria.

Las voces coloquiales teñidas de la poesía del sabio tolimense, desgranan profundidades en el laberíntico sabor a cuento popular, a tradición, a ficción de lo real, a mito lejano donde la guerra, el dolor, la persecución y la desolación humana encuentran cobijo en la montaña.

Salta la historia del país, con el fragor de la lucha independentista venida de Francia, de Bolívar a Mosquera, de Robespierre a Napoleón y  luego la putrefacción de la sangre hermana, perdida en el rastro coagulado de ideologías sacras o liberales en pugna.

Un Dios derrotado por el hombre, un infierno real en el llano grande y la montaña de refugio. A lo lejos cuenta esa voz o la otra, frente a la tierra para pelear la última batalla, la de su posesión. Y es el amor por encima del odio el que se impone. Las ideas revolucionarias se aplacan frente al paisaje, a la riqueza llena de vida en esos páramos melódicos con la algarabía de los pájaros que permiten encontrar esos verdes prados, o una meseta para sembrar la esperanza. Allí nace un pueblo, de forma espontánea con mediciones atrevidas. Con unos hombres sin tiempo que se hicieron sabios sin cronología.

La nostalgia de la novela, ocurre por la pérdida de lo humano, cuando el hombre no concilia, para debatir en el sosiego del campo. 

Porque la historia está llena de fechas, pero la de estos hombres vueltos oralidad y palabra, parecieran tallados en el fondo de la cueva platónica, en el ruedo familiar de un atardecer con sus taburetes recostados a la  pared, frente a las nuevas generaciones de escuchas del Tolima grande.

De los enfrentamientos, sólo queda una agonía de lo humano. Porque la tierra prevalece sobre la muerte.
Sus personajes entienden que la felicidad radica en perseverar, como la tierra.
Los tres personajes centrales de la novela lo intuyen y llegan al mismo sitio del soñado paraíso, donde  se admite la palabra y el reclamo civilizado. Como el nacimiento del derecho en ese  vórtice de tierras baldías, premio del colono. La farsa que inventó el hombre para suplir la guerra. La civilización que ha impulsado la necesidad del sosiego, vuelta ley.
La muerte es vencida en éste cuento, por lo valioso de esos hombres que procrearon un territorio para vivir en paz. Los criminales desaparecen en sus nombres al escuchar el nombre de Isidro, Desireé o Mercedes.
Y si ésta tierra fue irrigada por la incontinencia o cistitis de una monja, es porque el miedo es el patrón de vida de los colombianos hasta nuestros días.
Las costumbres, aforismos, comidas y sucesos del siglo XIX  se recuperan desde la capital a las laderas del volcán.
Así la regeneración haya sepultados por muchos años la esperanza humana, las buenas ideas de esos hombres sembrados en el Líbano, reprodujeron de forma viral nuevos gritos libertarios. Porque pese a las luchas intestinas, al menos se abolió la esclavitud y las voces de los bandos se escucharon mas claras. Y si la confrontación por la tierra sigue existiendo aún en ese paraíso, los personajes entienden que en el fondo queda la esperanza de una de las frases que el narrador tira al aire, para que el escucha la grabe en bronce:

“La vida es una larga lección de humildad”.

Si. Persistir es la felicidad. Lo he dicho en otro texto.
Porque en ésta novela, no es necesaria sino la idea que se tiene de una mujer para que se materialice en la realidad. Y si el piano no tuvo la interpretación que justificara por parte de Odilia, la odisea de su transporte, la Mona lisa  se fue dibujando y tornando en una de las realidades de la obra.

Y el clímax de la novela no se da con el encuentro de los tres, porque la onda explosiva prosigue de largo, tumultuosa y casi sin final. Es el narrador desde muchos puntos de vista que a veces interpela al espíritu de Isidro Parra en su propia sesión, la de Desirée en su agonía, en sus últimos recuerdos. Por ello quedan nudos, Deus ex machina, por allí, que a lo mejor nos hubiera gustado escuchar, como aquello del método para aprender idiomas que uso el general, sin mas academia que un año de escuela.

Porque la acción es interna, viene en las voces de primera a tercera persona y no se desliza sobre el pueblo y sus calles, sino en los paisajes brumosos del recuerdo, a la manera de la evocación de páginas, de anécdotas vueltas a referir, vueltas a leer una vez corroboradas, que van uniendo fechas a sucesos personales, para dar vida a lo quieto y oscuro de las líneas de la tradición que nutre éste gran cuento que  recupera lo oral.
El final se desgrana para los tres, bajo la mirada resignada de Mercedes, que no se porqué me recuerda dos cuentos, uno el de Gabriel García, ese monólogo de Isabel viendo llover y en Faulkner, el de la mujer que pese a estar muerta, sigue contando y mirando el paisaje por la ruta de su entierro, mientras a lo lejos persiste el aroma musical corroborando: "Vivirás mi Tolima".

Marco Polo
Altillo de Vilanova
30 de Julio de 2.014.