viernes, 31 de mayo de 2013

AMPARO FORTALECHE es MAGDALENA.

AMPARO FORTALECHE ES
MAGDALENA





Es de Gigante Huila.
Ha vivido mucho tiempo fuera de su tierra por estar dispuesta a defenderla de los usurpadores.
Es la imagen del río.
Su nombre  ha sido llevado a los labios de Dios y proscrito por los hombres que rompen sus entrañas.
MAGDALENA.
Es una mujer de palabra que reclama para si la esencia femenina. 
Se dice "la hembra de la poesía" para no reclamar masculinidades en su nombre. 
Felizmente puedo llamarla como naturalmente obliga la lengua.
Nuestra POETISA DE GIGANTE HUILA.

Escuchemos el rumor del agua del rio que corre por sus venas:

Marco Polo.


VENGO A EXPRESAR MI DESAZON SUPREMA.

RODOLFO AGUDELO



Elevar el grito al cielo del poeta.
Traer a cuento la historia padecida y volver a repetirla al oído del viento.
Para mitigar "la desazón suprema" como una catarsis del alma del poeta.
Éste, un poeta de Gigante Huila, paisano e impulsor de muchas "nuevas generaciones" que se hicieron viejas también, como el  limo sangrante que lo conmueve.
Navegar los meandros de esa tierra feraz, la de "la Honda", la vega del abuelo que se volverá yerma, inútil, ahogada por el hombre que pago la coima al senador señalado y escupió ceniza sobre sus hijos en pos de la maldición del excremento del demonio.
Planear el alma por el territorio nacional en versos hasta el cielo prodigioso de los dioses idos y con su ofrenda de sangre tratar de curar de nuevo el dolor de ver otra vez despedazar la madre tierra.
Y al sentir tan cerca el veneno en la arteria de la patria rugir como minotauro herido buscando de nuevo, otra vez, el oído de los dioses.
En el recircular del olvido, vuelve la vena abierta de la patria a sacudir al poeta.
Son sus hermanos heridos los que incitan el grito.
Y es el capital el que con formas nuevas derrumba el muro de Berlín. Y su cabeza de medusa revive en millones de serpientes. Porque los gritos del setenta se quedaron en la trompetilla fría de los fusiles hollando también la tierra y la piel del humilde, sometiéndolo a otra guerra que era la misma del cincuenta.
Desvalido el pobre y desamparado, sin ejército al momento de confrontar al arrasador del río, solo tiene el plomo de la atarraya para cubrirse con ella, porque siguen de largo escarbando en su vientre la riqueza. Cuatro bogas enfrentados a los antimotines con los pertrechos de siempre. 
Por eso debemos buscar dentro, en la propia piel del poeta, la causa de sus cromosomas, que portan la genética  violenta del desastre, entonces se autoacusa de estar infecto del virus del filibustero y los bandidos en la sangre y por eso al final desgarra otra vez su grito para impetrar justicia. Ante el tribunal venal en el que no cree. Solo queda aullar el grito de la rabia del hombre solitario, inerme, abandonado y unido a todas las voces arrasar con su rabia el cielo:

VENGO A EXPRESAR MI DESAZON SUPREMA!!!!!




INVITACION A LA PRESENTACION DE ARMAS DE JUEGO EN NEIVA.


Los espero en Neiva el próximo 6 de Junio a las 6 de la Tarde en la Sala Múltiple de la Biblioteca del Banco de la República.

EL FRENTE INMÓVIL DE UN HEROE SIN PEDESTAL-BENHUR.





“EL FRENTE INMÓVIL” DEL HÉROE SIN PEDESTAL.


Si la búsqueda de la verdad sobre el héroe del pueblo, vuelto chascarrillo en la voz popular,  consistiera en ver descender  del pedestal a la misma estatua, se pensaría que nuestra historia patria está forjada en la urgente necesidad de un héroe para sentir que vivimos como  todos los pueblos con sus mitos y sus dioses.
En la búsqueda  de un héroe del sur se ha empeñado Benhur Sánchez Suárez, para dar vida real a un pueblo que algunos académicos niegan, existe. El Huila, el Caquetá, el Putumayo, la Amazonía. Y es mediante la crónica, el texto histórico, el seguimiento documental, pero sobre todo el testimonio de su propio tío el que nos lleva a descifrar que no podemos permitir el descenso del héroe de su pedestal, porque es quien alimenta nuestra imaginación.
Allí el oficio del novelista  para moldear del barro, con su relato y el de su conciencia, las voces de sus ancestros y la importancia del sur en la historia nacional.
En la búsqueda que sólo viejos documentos nos probarían fechas, debe hacer introspección de sus recuerdos para encontrar en su sangre, la herencia mítica del opita vuelto héroe sólo para desaparecer en la selva de su propio delirio. Para el oprobio de su esclavitud. Para el desarraigo novísimo del nuevo conquistador español que con la propia sangre de su sagrado Yuma, pretende ahogar la tierra sacra de los ancestros por la pérfida ambición de senadores, políticos y gobernantes impasibles ante la desaparición del hombre del campo. Y en ese buceo interior encuentra al familiar de muchos huilenses  que el estado sólo tuvo en cuenta como carne de cañón. Ese consanguíneo que la vida curtió y llevó por la aventura hasta altos sitiales inverosímiles, o de gloria, como hombre extraído de abajo que llegó a ser   una estatua de pueblo sin ser prócer.
De allí surge el tío, el abuelo, el padre de tanto huilense en esa ridícula guerra del sur. El conflicto con el Perú, del cual sabemos que existió como una leyenda o disculpa soterrada, pero que no encuentra justificación en la realidad, como si tan solo fuera la continuidad de la denuncia de José Eustasio Rivera en la Vorágine, por una esclavitud propiciada por los Arana que al final terminan de forma ridícula siendo indemnizados por el Gobierno colombiano.
El pueblo sigue con el pedestal pero sin la certeza del valor del anónimo y humilde provinciano, vuelto barrio, calle, colegio, tan necesario para continuar la lucha.
Y sólo al final entendemos que ese abuelo, tío o padre que estuvo en el conflicto, fue un huilense cuya heroicidad consiste tan sólo en contar la ironía de una guerra que nunca existió. De un batallón que nunca combatió. De unos soldados que fueron tan solo muertos por la infecta jungla que sigue tragándose a los buscadores de la verdad, a los descubridores de la infamia que señalan a los nuevos esclavistas, con su voz firme, pese al temblor del Parkinson de nuestros gobernantes que acallan la voz de los que los señalan de nuevo, como Saturno que otra vez devora a sus propios hijos.
En éste siglo XXI es un acierto ser instigado a buscar a nuestro lado a la persona del común. Anodina y transparente. Ése familiar anónimo. El verdadero héroe colombiano.







El hombre al borde del abismo o al fin de la tristeza, recuerda sin rencor el pueblo.
Y sus recuerdos son pequeños relámpagos de los que surge de inmediato un arco iris, como si estuviera trazando las pinceladas urgidas de ese cuadro impresionista que debe culminar antes que caiga la tarde apasionada que martilla en las cienes del artista.

Acostumbrado a trajinar con su yo por ese pueblo, surgiendo del final de una película, regresa a sus calles en un niño, buscando el camino del potrero. Vuelve a los tangos y al cine desde el oído de una vieja cantina para volver a ver seres extinguidos, o mujeres derretidas por el recuerdo de un sólo color sobre el lienzo y un par de acordes de bandola suplen la tristeza de los libros en pedazos a duras penas rescatados del fuego y la lluvia, mientras la ceniza revive la página del sonido y los guerrilleros son muertos por otros bandidos de juguete. Otra música opaca la que sale del instrumento del padre para llegar al rencor y la amargura de una rokola de moda mientras de nuevo arden los escritos.
En lontananza el pueblo de la memoria seguirá eterno. Intocado por el cemento que crece como la viruela dejando las calles modernas como un grán cementerio.
Por ello llegan las letanías del final.
Para ella y para él.
La que intercede frente al poderoso.
Al Dios que se obstina en seguir sordo. Mientras la ironía de los matadores sigue tiñendo de angustia los deseos de paz del hombre cansado de la guerra. Como si repitiera todas las viejas historias bíblicas de aquel Dios que antaño no sabía sino castigar.
Escuchémoslo en la voz de BENHUR SANCHEZ SUAREZ:

Marco Polo.

http://www.youtube.com/watch?v=KfJxmT-4xjs
















lunes, 20 de mayo de 2013

ARMAS DE JUEGO CAMINA.

PERIPECIAS DE UN LIBRO BUSCANDO LECTORES.




Muchos años escribiéndolo, muchos días corrigiéndolo, otros tantos esperando su impresión y diseñando su portada. En la mano, su peso nos dice que se ha narrado con sinceridad. Ubicarlo aquí y allá con los medios populares que siendo sociales, no venden pero enteran. Ubican. Al menos se puede conseguir en las Librerías Lerner, y Trilce de Bogotá. 
Su siguiente presentación será en Neiva Huila el próximo 6 de Junio de 2.013. Luego ocurrirá en Gigante y Garzón. El libro comienza a caminar buscando el lector que se merece, el único a quien está dirigido, ese que ávido se buscará en el libro y como un cómplice le dará la vida para que siga recorriendo las venas de la imaginación.
Te estará esperando con paciencia y te soportará hasta que el penetre en ti, luego de sentir que has llegado hasta su alma.




miércoles, 1 de mayo de 2013

MARCO POLO presenta ARMAS DE JUEGO en la feria.






                                          http://www.youtube.com/watch?v=c_xA5jEh2Io



Queridos y deseados lectores:

No nos asusta, el encontrar en un libro colombiano, una ranchera, un pasodoble, la banda musical de una película recordada.
Que fluyan por las líneas como la tinta del recuerdo.
Al intentar un libro en la era de los Hikikomori, un autor no puede dejar de soñar con lo interactivo y desear la complicidad del lector, para  jugar.
Como en ese blog de “Literatura y Mistela” que inauguré en 2.011, el libro es el escritor que habla y quien se muestra en su esencia y figura al que lee o al que escucha.
El juego debe comenzar por tanto, revaluando la “magdalena” de Proust por el sentido del oído y aquí será la música la que nos hará evocar con mayor facilidad. Sin elaborar nueva teoría. La que nos pinte los recuerdos.
Recuerdos que pese al sonido serán colombianos.
Al comenzar la década del setenta, un adolescente rescatará para su hermano la memoria del pueblo. Esa, que a lo mejor nos aclare la causalidad de la guerra sentida de reojo por dos niños, con pueblos, madres, amores y rencores duales, donde la rebeldía a lo mejor surja de las “ARMAS DE JUEGO” que fabricaron para intentar la felicidad.
Eso es este libro.
Va tejido en pequeñas historias que pretenden entrelazar esa explicación.
La forma buscada es simplemente el instante del recuerdo total. Ese instante que trae todos los recuerdos. Entonces unirá las viejas historias a las nuevas.
La idea de llenar el recuerdo vacío de un hermano, es la idea de sacrificar la vida por entregar “el testigo” a quien seguirá la carrera.
La forma de hacerlo a lo mejor, es lo que fuera el comienzo de la novela moderna en el mundo. La reunión de pequeñas historias a la usanza italiana de 1355,  que originó  “El príncipe Galeoto”,  el novellino, que ésta vez es el libro de los juegos que son armas.
El mundo de las armas de juego.
Las armas de la vida.
Que se van descartando folio a folio, como las capas de una cebolla, hasta llegar a la primera historia, la oculta. La  que las origina.
Y en ese juego de descarte está el mundo a recrear, a fijar, a recuperar para el hermano.
Para el lector cómplice.
Lo cual es todo lo poético que ofrenda el que escribe.
Porque no sólo existirá en la explicación total un tema, una dirección, un tipo de narración. Estará la vida contenida pero fractal, como cada recuadro de comic. Desde el primer instante del erotismo consciente a las eufemísticas  directrices de los educadores y padres hasta el nacimiento de la ideología.
Y allí la tragedia del poder y la miseria, cercenando un debido desarrollo, arrojando lo humano a la insular soledad del autodidacta del mundo. El barrio sitiado por la sangre y los primeros muertos de verdad, sentidos como la familia en esa tinta roja de un tango.
Eso o los libros y frente a los libros.
Los que se dirigen al niño con dibujos.
Las monumentales y casi ilegibles obras mayores sin dibujos, sin pausas musicales, la “storyboard” secuencial, la de los comics que al sonorizarlos son el cine.
Con los procaces aforismos en labios de una oscura mujer que  estimulará la lucha. Serán unos héroes condenados a la anonimia del siglo veinte. La incredulidad y la angustia.
Cada recuerdo abrirá una acción consecuente. Y se podrá percibir la naturalidad del desarrollo de lo humano en dos mundos, que son dos pueblos con sus leyendas y mitos y canciones. Donde la gemelidad de los protagonistas nos llevará por los senderos del otro. Y donde el desafío de las teorías de la novela juegan a desmitificarse, con el juego del quehacer literario desde los ojos del niño adolescente, anodino narrador y rebelde.
Y habrá una alusión para cada autor querido y la intertextualidad llenará de alegría al que escribe y al que recibe lo narrado y la figura de una mujer deslizará las oscuridades del mito adolescente y se jugará a lo prohibido, a la transgresión, y se sentirá la perturbación para la catarsis, como muchos temas universales del libro. Y los pequeños amores truncos serán la verdad de la búsqueda.
El encuentro con el desamor comenzará a ser la única respuesta.
Y si en lugar de llorar, el autor lleva de la mano a buscar una sonrisa, no es el facilismo de lo humano el que lo impulsa. Es la complejidad del ser la que enternece para volver lo oscuro claro, lo denso luminoso, las pequeñas miserias de lo humano una realidad. La disfunción de ser. El acto de fe al firmar como colombiano con el credo roto.
 Y tratar de divertir con el libro, es uno de sus objetos.
Morirse en primera persona como quiere Fernando Vallejo, con el poder evocador de la música mas profundo que el de una “madalena”, rindiendo cuenta de lo que más pueda el recuerdo, con el ritmo colombiano de la prosa.
La premisa que quizá se cumpla con éste juego de armas.
Con éste escaso “príncipe Galeoto” ahora, de éste servidor. El Marco Polo no Veneciano, el huilense que quiere volver a construir con el lector:
LAS ARMAS DE JUEGO


MARCO POLO