domingo, 30 de abril de 2017

EN LA FILBO.

De negociantes y ladrones



A veces es necesaria la decepción, porque nos obliga a encontrar respuestas. Pero, la de la Filbo la hemos experimentado año tras año, que simplemente se nos volvió tozudez.
Repetir que la inauguración es para políticos y lagartos invitados, a la que no tienen lógica prelación los escritores, que debieran ser el alma y la dirección de la feria. Lo cultural cede a lo político.
Luego viene el total desarrollo del negocio que se inicia con las filas, la carencia de parqueaderos y baños decentes y los sobreprecios de las comidas, en los que el país invitado simula contra los posibles compradores un menú que no es de ninguna forma francés, porque su ratatouille  más pálido y desabrido que el arroz, no responde a las expectativas y la carne es mas grasosa aún, que la pequeña rellena con que pretenden adornar su plato de carnes, como si fuera el palacio del colesterol, para rematarnos con vino argentino de doble precio. En cuanto al caro menú del restaurante Arco del cuarto piso, no diré que el chef  no se esmeró, pero haciendo cuentas, unos cien gramos de pargo gourmet, con seis papas triangulares, cuesta cincuenta mil pesos y se debe esperar unos cuarenta minutos para su elaboración.
Los paseantes, que son la mayoría de los que pagan la boleta de entrada, deben pensar bien, si invitan a su familia a almorzar o compran un libro. Y justificamos a la mayoría, que simplemente hace de familia miranda y salen cansados y aburridos con la única revista que regala la Filbo, sobre la programación que no alcanzan a leer, mucho menos a asistir, por las desesperantes filas y que  denominaron:
“Todos somos libros”
Pero libros paseantes, como el que llevé este año para promocionar mis últimos ejemplares de Armas de Juego y que no pude exhibir en el stand del Huila. Porque dizque la secretaria de cultura  lo prohibió, como me lo hizo saber Esmir.




Burda política, si tal secretaria de “cultura” del Huila, no nos promociona, ni nos deja promocionar nuestro libro, a nuestro coste y por nuestros propios medios. ¿Es eso una feria?
Debí entonces, acarrearlo hasta el stand de BOYACA, sin ser nacido allí.
Por eso, aunque pudimos comprar varios libros, debimos manifestar desde el pasado martes:
“La feria del libro no es para vender nuestros escritos. Es para reponer con libros, nuestro abismo”.
No podemos quejarnos entonces, de ser un país de dos libros per cápita, leídos por año.
Llegamos a pensar mirando nuestro departamento, que a lo mejor la huilensidad es únicamente la música y el sanjuanero , porque la coreografía es de origen clasista, mas sus políticos adulados con sendos libros de tapa dura.

Pero no es para desesperar.

De pronto en las últimas sillas de la carpa que adjudicaron al Huila, encontramos varios amigos. Dos de la familia poeta, Agudo-Angulo, y un narrador que resultó ser Nachito Murcia, a quien le pregunté desolado, si valdría la pena seguir en mi labor de escribir el blog dirigido a los huilenses,  que no leen la mayoría de mis paisanos escritores.



Su respuesta fue vivificante.

Primero me fue contando, que robaron su apartamento. 
Que sustrajeron su portátil y la bicicleta. Pero además, lo más extraordinario: Su ejemplar de la novela ARMAS DE JUEGO sobre la que trabajaba para unos talleres.
Seguidamente, me dijo de forma salvadora, que muchos profesores de la Universidad no leían nada, pero que le constaba de estudiantes que aprovechaban la lectura de LITERATURA Y MISTELA, mi blog.


Entonces quise conocer esos muchachos que han leído mis sencillas reseñas de libros y que al menos debía bosquejar la hermosa historia, donde los LADRONES de mi tierra han lavado mi decepción y son los únicos ladrones cultos, que felizmente robaron mi libro, porque no tienen dinero para venir a la feria a hacer filas para comprarlos.

Marco Polo
Altillo de Villanova
Bogotá D.C.
Abril 30 de 2017


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