viernes, 3 de marzo de 2017

DON DeLILLO



El ángel Esmeralda



Hacia algún tiempo que no leía un libro de cuentos totalmente diverso.
Con sueños o pesadillas lúcidas y ese extraño terror de que está hecho ese narrador que al atreverse a pensar, cuenta historias que ve fuera de si, pero que simplemente hala de su interior.
Este faulkneriano de De Lillo, hermético pero fluido como una adivinanza, nos reta a sus profundidades guiándonos con su palabra magistral, hacia el centro oscuro de lo humano. Sin facilismos. Con la concesión única de la precisión o de una extraña poética, usando el símbolo o la necesidad frente a la soledad humana. Para unir por el exterior páginas con hombres. Apartes de la historia de terror en obligada invitación a irrumpir intimidades de quien no lo desea. O mostrarnos con certera poética, la belleza de la destrucción de lo único brillante del Bronx. Terrores profundos, o supuestos a flor de piel. Insondables como un terremoto mitigado por la imagen de Hermes. O la visión testimonial inocua de quien corre alrededor de un crimen. Con la carencia de “momentos humanos” para volver a lo esencial, lejos de lo bélico. Con el presupuesto de viajar, para encontrar lo nuevo a partir de una mujer que no puede salir de su propia isla. El misterio humano, encuentra en sus páginas la palabra perfecta para cantar oscuridades poéticas.
Son nueve historias que en ascenso cronológico nos trae su trabajo desde1979, hasta nuestros días, de las que pudimos ir glosando una escasa línea para iluminarnos con la voz del narrador así:




CREACION
¿Viajamos para crear? Un viaje siempre aporta la sorpresa de lo nuevo. La creación segura de otras personas y mundos. Somos en el viaje dioses pequeños dibujando en servilletas un nuevo rostro. Pero antes vencimos el terror de salir de nuestra zona de confort. Eso es viajar.

MOMENTOS HUMANOS DE LA TERCERA GUERRA MUNDIAL
Desde arriba “los momentos humanos” son profundos ante la inminencia de  obturar un botón y destruir.
Lo elemental humano y su probable pérdida por la guerra puede ser el pequeño terror de ésta historia.
“La guerra nos dice que es locura creer”
Con la guerra nadie pensará  en la existencia  de otras vidas probables.

EL CORREDOR
El testigo de un crimen es tan improbable como un corredor, que va delatando con su escaso video las escenas equivocas o reales de un crimen.

LA ACROBATA DE MARFIL
El terror de los temblores. Tan visceral y humano.
Es magistral la forma como narra el suceso natural. Como el ser humano va siendo penetrado de vulnerabilidad. Y como un signo, una estatuilla convierte y da fortaleza la personaje como un tótem.


EL ANGEL ESMERALDA
Ver por los ojos de unas monjas esa deshumanización de los que fueron hombres. Seres con vida aún y penetrar al terror de la oscuridad muchas veces escondida de los norteamericanos en el corazón mismo de Nueva York.
¿Qué es lo real de estos seres, señalados por los turistas como sub reales? 
Ellos son los sub reales, grita una de las monjas.
Luego aparecerá Esmeralda que no llega a ser un ángel para los medios, pero que es utilizada desde el infierno para hacerla propaganda, rating, suvenir. Estuve allí en ese pequeño horror moderno, por obra de De Lillo, en su Bronx.

BAADER-MEINHOF
Una relación que no fue. ¿Qué será?
Las pinturas de los militantes  del Ejército Rojo alemán, sirven para el preludio  de un encuentro  de una pareja. La inercia los lleva hasta la habitación de la mujer. Pero ella no deseaba amistad. Menos sexo. Tan solo quería interpretar el terror de los cuadros. No rifarse.

MEDIANOCHE EN DOSTOIESVKI
Un profesor  y un hombre de abrigo discutible, se unen en la mente curiosa de los estudiantes de lógica para ser recreados y unidos en las páginas de un escritor.

LA HOZ Y EL MARTILLO
Una historia  sobre el capitalismo, que es cortada irónicamente con el título y macerada con la otra parte del símbolo. Pero es la palabra humana la que  otorga sentido. En una prisión para delincuentes de la bolsa,  la velocidad del dinero y el crimen van tan rápido como los vehículos por la autopista.

LA HAMBRIENTA
El cine para mí era, era una forma lumínica de cielo. De escape en los años 70.

Es una historia humana que gira alrededor del cine. Para Leo, el cine fue superior o parte absoluta de su vida. Y realizaba reseñas de cada una de ellas para no olvidar. Lo que luego ocurre.
“La películas son sueños despiertos”
La necesidad une en el sexo melancólico a la pareja. Por el mínimo sustento. Pero el cine es la vitalidad de Leo. Por él busca, sigue a una mujer como un poseso. Su soledad gritando.
“La existencia humana entera es un efecto óptico”
Y va tras la mujer anoréxica que a lo mejor es la que fuera luego su esposa, diluida al cerrar el ojo.

Marco Polo
Altillo de Villanova
Bogotá D.C.
Marzo 3 de 2017





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