jueves, 12 de enero de 2017

¿PUBLICAR? SIN EDITOR. SIN LECTORES.

LA FARSA EDITORIAL COLOMBIANA



“Uno debe escribir, corregir, editar y publicar su obra y luego presentarla, para al final, regalarla  a los amigos quienes luego de un tiempo sin leerla, quieren que uno se la explique”

B.S.S.

"La industria editorial frente al autor", viene siendo inexistente en relación con los Autores.
Es la conclusión que expresé a un bloguero que deseaba mi opinión a su pregunta.
En primer lugar, porque no existe animo de inversión dirigida a “los nuevos escritores” que  vienen escribiendo hace muchos años.
Es decir, una editorial puede, si tiene derechos, proceder a “editar” únicamente escritores reconocidos universalmente, pero no nuevos. Lo cual significa, que los únicos que tienen cabida en las editoriales nacionales para que sean publicados son los escritores ya conocidos  que venden sin necesidad de promoción alguna.
El escritor colombiano NO TIENE EDITOR.
El escritor sin tal espectro, debe por su cuenta editar su obra, o PAGAR al supuesto editor por la impresión de su libro, para que aquel figure en la portada como el EDITOR, pero sin invertir un solo centavo. Es una vil labor de librero, que no llega siquiera a la de vendedor del libro, que debe asumir el mismo escritor.
Es decir debe rumiar su obra durante muchos años, luego sentarse a escribirla, corregirla y pagarle al editor para que reciba el dinero por la impresión(De la que se lucra frente al modesto negocio del propietario de la imprenta) pero sin siquiera asumir la DISTRIBUCION de la obra, que también corre por cuenta del autor. Por si fuera poco, es el autor quien debe presentar su obra en los sitios o ciudades que estime y procurar en tales “presentaciones” ante los amigos que logre convocar, la venta de la obra, porque las instituciones gubernamentales, no adquieren ejemplares de los nuevos libros, sino son de los “amigotes” políticos. Entonces cuales pueden ser las relaciones de los editores y los autores? Una farsa, para que el “librero” sea el único ganador de dinero.
Ahora bien, con las editoriales Internacionales, casi en retirada. Ocurre algo similar, pero al menos mediante un contrato, donde se pagan los derechos al ESCRITOR, de forma velada. Es decir lo someten a un concurso, cuando pertenece a la editorial y supuestamente, lo hacen ganador de un PREMIO LITERARIO falso, que se corresponde a derechos de autor, teniendo el escritor que comprometerse a TRABAJAR para la editorial, hasta el último centavo, viajando internacionalmente hasta recuperar  y procurar las ganancias de la editorial. Es decir debe escribir y promocionar su obra por el dinero pagado.
Ya no existen las editoriales que buscan creadores y genios.
Solo admiten para publicar a quien ya vende. El resto son trampas y negocios que al final solo benefician al librero. Al vendedor del libro, cuando lo hace al por mayor, o al distribuidor.
En caso, que el escritor logre conseguir un DISTRIBUIDOR, debe pagar a  éste un NOVENTA POR CIENTO del valor de la obra y tan solo recibir por concepto del libro un escaso 10% como si el distribuidor y los libreros fueran los verdaderos autores.
Pero lo que es peor. Si se es un escritor independiente que pagó por la publicación de su obra y no tiene un distribuidor que se encargue de esquilmarlo, las LIBRERIAS nacionales, no recibirán su libro a ningún titulo. O debe el escritor crear UNA EMPRESA para responder a la librería, las condiciones que se le ocurran, entre las que se encuentra el porcentaje que aquellos cobran como si fueran autores.
En conclusión, no existe relación alguna entre las EDITORIALES Y EL AUTOR, solo una farsa, para sostener un negocio sucio de los libreros, que se ganan todo lo que produce un escritor.
En caso contrario, el escritor sin Editorial, sin Distribuidor, sin Librería debe proceder por su cuenta a CARGAR las cajas con sus libros y venderlos de mano en mano, o donarlos a Bibliotecas públicas, o feriarlos a los que logre convocar a las presentaciones. En tales condiciones el AUTOR de libros en Colombia, no solo debe preparar su obra y pagar por su publicación de su bolsillo, sino invertir en cualquier tipo de campaña publicitaria, según sus capacidades para vender unos mil ejemplares, en un termino de tres a cinco años. Pero sus libros no estarán en dos de las amañadas Librerias, ni la “Nacional” ni la “Panamericana” que solo entienden el  negocio de su bolsillo y posan de adalides de la cultura, siendo unos simples mercachifles.
La librería LERNER con letras de oro, es la única en Bogotá, que recibe directamente las obras de cualquier escritor, conocido o no, y claro algunas librerías independientes, que sirven al escritor que llevan por dentro. Si la obra es buena y otros escritores llegan a leerla, se producen las reseñas que van ubicando el libro en un sitial especial, a la espera de la ferocidad de una editorial, que quiera tener los derechos del que vende para enriquecerse mediante sus contratos leoninos.
Los derechos de autor, solamente se registran pero no producen a favor del escritor ningún tipo de estipendio.

Marco Polo.
Altillo de Villanova
Bogotá D.C.
Julio 27 de 2016.