lunes, 21 de septiembre de 2015

HECTOR ABAD FACIOLINCE



Que se anegue la tierra de los pobres



“la ficción es casi siempre copia de la realidad, o es exageración de la misma, o disimulo de lo que sí ha ocurrido…”
H.A. Faciolince

LA OCULTA


Los llanos del ganado y el arroz. La selva. Las vegas que bordeaban el Magdalena de plátanos y cacao, el gran valle del Cauca poblado de caña, los pequeños remiendos de papa y trigo, no están en ésta historia nacional.

Sólo los farallones y breñas surcadas al final de cafetos. Una exclusiva zona del país.
Cuando la madre muere se desintegra la familia. Con su muerte comienza a desaparecer la tierra.
Esa inasible magia que han rumiado los colombianos al comenzar su crecimiento productivo, la raíz de un hogar, la casa paterna.
Esa tierra siempre esquiva y mentida en reformas agrarias, en manos de una escasa estirpe de propietarios.

La tierra, la obsesión y la vida de descendientes judíos o palestinos que se tornaron arrieros y luego se afincaron en una casa campesina con doce hijos a recolectar el café y que al final fue una casa campestre de recreo,  para reuniones familiares de fin de año.
La vida de los “paisas” del suroeste antioqueño unida como cordón umbilical a una finca con la historia fantasmal de varias generaciones que desde el siglo XIX propusieron un destino rural para la patria y que conservaron no solo la propiedad familiar y el ideal conservador sin que la guerra pudiera derruir o cambiar la tradición.



Tres hermanos  cuentan la historia de La oculta. La finca, la tierra: Esa “tara” que algún día el viento se llevará.
Las personalidades de tres hermanos cuentan sus contradicciones, que estallan dentro de la familia y que son toleradas solo por la tierra de los padres como única conexión con el paraíso perdido. Ni la violencia, ni la guerra, ni los gustos sexuales diversos logran la fractura. Están hermanados por la genética de la tierra, por la historia del aroma de la montaña.
¿Al final solo los negociantes lograrán escindir el misterio de la tierra?

Este es el recuento de ese dolor, de la nueva y probable pérdida del paraíso, que sólo la mujer condenada a ser propietaria eterna, debe seguir detentando, así sea con el pedazo de tierra donde yacen los huesos de sus padres.

Es probable que la mayoría de los colombianos, nunca propietarios, no entiendan ni la nostalgia, ni el dolor por esa tierra que se pierde. Pero de una u otra forma hemos pasado alguna temporada como transeúntes de toda nuestra geografía, que es tierra de otros.
Desaparecidos los abuelos con su casa paterna, las viejas casonas de bahareque  de los pueblos remotos comenzaron a caer divididos y fraccionados por el ladrillo de la modernidad. Las rencillas por la propiedad, acabaron familias enteras o permitieron la muerte del abuelo ancestral.
Las vegas de nuestra infancia irrigadas por el Magdalena han sido condenadas a la inmersión del Quimbo. Ahogada a la fuerza por un presidente corrupto, propietario como el mayor terrateniente.
Pero su tierra ubérrima y su tradición siguen incólumes.
Que se anegue la tierra de los pobres!!!

La oculta, es la historia de la tierra de los paisas, que Héctor Abad Faciolince nos cuenta en coro de tres voces, con la vida interna de una historia de Antioquia, que no es desconocida y que se extiende por lo que conocemos hoy como zona Cafetera.
Pese a carecer del vigor visceral del “Olvido que seremos”, es una historia de sus ancestros mezclada con la veracidad y el atrevimiento de esos diversos matices que tienen nuestras familias de hoy. Y la frialdad de ese equipo que el autor reconoce haber intervenido en su historia, la alejan un tanto de ese cuento apasionado que aún recordamos sobre la muerte del padre.

Marco Polo

Altillo de Vilanova
Bogotá D.C.
Septiembre 11 de 2015.


lunes, 14 de septiembre de 2015

PHILIP ROTH







THE BREAST

Tetas para los LGBT


La máma, la teta, debía ser la traducción de la novela de Philip Roth al español, más como siempre, para lo hispano, lo hacen con el eufemismo de EL PECHO.
Es posible que para estos días exija la necesidad de ser bien traducida y quiera significarnos otra cosa disímil de la que decía en los años setenta.
Su tema en apariencia banal o parodia del oscuro de Praga, se dirige a connotar lo femenino en consonancia con la masculinidad y el ejercicio machista. Lo femenino a partir del aceptado concepto de lo andrógino para los dos supuestos sexos.
Nos cuenta el maestro narrador, ganador del premio Príncipe de Asturias del 12, el cuento de un hombre  que un día no amanece convertido en insecto, sino en una TETA.
Un seno, como dirían las monjitas para quien parece, fue traducida la obra por los españoles.
Peor, un pecho como en realidad aparece el título en la tapa de la obra hoy reeditada. Y el tema en el fondo despierta hilaridad. Nos lleva por los caminos de Woody Allen con sus problemas sexuales y sus psicoanalistas, impulsando su deseo a reencarnar en el sillín de la bicicleta de su amor platónico. Y con mayor pasión para los que no fueron amamantados: Una teta gigantesca para calmar sus reprimidos deseos.
Entonces el hombre vuelto una teta queda sublimado en su recóndito deseo. Una burla por llegar a existir como su propia obsesión.
Allí es donde a pesar de convertirse en su deseo femenino, el ancestro del mamífero insistirá en sus atributos masculinos para poder recibir el placer. Y claro, es una teta con pezón y el pezón entrañará lo masculino.
El resto es imaginar, qué pudo llevarlo a esa transformación.



A lo mejor su pasión por la literatura que lo hizo aplicarse a “simétricas porfías del arte, que entreteje naderías” todo un profesor que enseña Kafka y Gógol a sus alumnos, y propone ridículas historias de autores que hacen reír a su padre.
¿Como puede soportar él, ser una teta gigante de 70 kilos, sin que pueda autosatisfacerse al menos y solucionar el deseo?
Admitiendo la desgracia de ser una teta, el hombre es capaz de autorregular el deseo por la parte que biológicamente se identifique más con lo fálico o en último caso no aceptar su realidad y hacerse el loco. Con su PEZON habla, escucha y quiere penetrar. Entonces una carcajada sobre su existencia lo remite a nueva crisis.
Parece que el atrevimiento del cuento anterior nos remite a pensar y estimular un cambio en nuestra vida banal.
En ésta época de admisión de los LGBT, viene bien el tema, para admitir que los géneros se participan, que no hay tal pureza o exclusividad en el macho y la hembra y que no es necesario que ocurra una “catástrofe endocrinopática” porque ello es armónico con el desarrollo o el desvío cromosómico y al igual que en aquella hermosa película titulada “Belleza Americana” lo que mas ataca el ex militar, es lo que más quiere ocultar de su ego.
No quiera Dios que un día un procurador cualquiera, no  amanezca convertido en insecto porque ya lo es, sino que vea la luz del nuevo día, en la cama, como si hubiera dormido en el closet del poder y salga como lo que es, un verdadero marica.

Marco Polo
Altillo de Villanova
14 de Septiembre de 2015.