sábado, 28 de febrero de 2015

KARL OVE KNAUSGARD







Como objeto  parece elemental.

Cuando nos acerquemos a  sus 499 páginas podremos divagar, regresar a lo visto y conocido y considerar la novela leída como un reguero de frases que casi no cuentan nada.

Debemos recordar lo dicho por el maestro Benhur, el amigo, a raíz de la presentación de “Armas de Juego” en Neiva. Su conocimiento de la teoría de la novela Europea, la comparación de la literatura con la pintura en algunos aspectos “la nouveau roman” y esa forma diversa de ver el mundo los objetalistas, desde las cosas, desde los objetos impregnados ya de lo humano. “Lo que se recuerda no es lo que se ve”.

Si, La muerte del padre, de Karl Ove Knausgard pareciera tan similar a la novela que acabo de escribir en el tema.

Sobre el padre. Sobre la muerte. Sobre la infancia.

Y pese a que en uno y otro plano se debate la ruptura de la forma frente a los cánones, en ésta nos lleva a otras geometrías en la arquitectura de la novelación. A  un discurrir en medio del mundo detallado por las cosas y los objetos, sin que importe tanto la acción, como importa para cualquier escritor de nuestros lares. 
Claro, pensamos en Perec.

Al comienzo entramos en el tema como si estuviéramos en las puertas del ensayo. El porqué se esconde el cadáver, a lo público, aceptando que “Entender al mundo es ubicarse a cierta distancia de él”. Por ello explica el autor, escribe 30 años después del suceso de la muerte del padre. Es una forma de “verse” retratado por Rembrandt en la parte posterior del cuadro, reinventado por los espejos.

Entonces nos llega la certera y laberíntica palabra de Proust y allí vamos a recuperar el pasado en la forma como el autor lo interpreta y como ya no se hace hoy.
“ … comprendo que precisamente lo repetitivo, lo encerrado, lo inalterable, es necesario porque me protege, porque las pocas veces que lo abandono, vuelven todos mis viejos tormentos.”

Esa es su forma de aplicarse al arte de vivir. Es la única forma de retener el tiempo que se comienza a escapar licuado por entre sus dedos. Por ello, ni la familia, ni la felicidad, son el objeto de éste libro. Quien escribe ve a sus hijos como los invasores de su intimidad y por ello confiesa que: “Se me saltan las lágrimas cuando veo una hermosa pintura, pero no cuando miro a mis hijos”. Entonces nos da la impresión en las primeras cincuenta páginas, que el autor no sabe para donde va.
Le importan mas las cosas que le van dictando su esencia, que le enseñan al ojo, de vuelta, es un relato no apasionado y mas bien enumerativo de sitios y cosas por las que pasa. Por ello aquella primera experiencia vulgar  de trasgredir siendo joven la prohibición de tomar la primera cerveza, ocurre cuando han pasado mas de cien páginas. El autor quien ha estudiado historia del arte, se deja llevar por sus teorías y quiere expresar en su primera novela la certeza de ser auténtico, una de las obligaciones de cualquier escritor.  Es mas descriptivo de las cosas porque ellas contienen la esencia del hombre que las pintó así. Al rayar la página 200 el narrador – personaje, se torna en el joven ingenuo de cualquier lugar del planeta, habitante de Suramérica o de Noruega: No se conoce ni el pene. Y lo mas osado que intenta realizar con su compañera de clase no llega sino a la eyaculación precoz. Y narrando esos días se atreve a resumir, que “ En aquellos días ocurrieron muchas cosas”. Y las dos o tres que cuenta, son que efectivamente se enamoró, como siempre de quien no debía y que su padre le pegó a su madre. Y con ello se incluye en nuestros propios relatos.
En la segunda parte, está la muerte de su padre y la finalización de la novela que no sabe hacia donde tirar. Uno de sus cercanos personajes le insinúa: “Tienes que contar algo”. Luego de leer el manuscrito. Pero cae en cuenta que apenas si recuerda algo de su infancia.
Y es cuando nos espeta con la frase que da titulo a ésta reseña:
“Escribir es sacar de las sombras, lo que sabemos. No de lo que allí ocurre.”
“Escribir trata mas de destruir que de crear. Nadie lo sabía mejor que Rimbaud.”
“Yo no tenía historia”.
Con ello nos adentramos en ese concepto existencial, clasista que nos regresa a la Beauvoir, de que la gente feliz, la europea, la que lo tiene todo en Noruega, como el narrador.
Todo en lo físico.
En lo espiritual.
Solo carece de la historia personal.
Está despojado únicamente de la historia para referirla a sus lectores.
Los sentimientos y la vida interior solo sirven para dar color a las cosas. Lo humano ocupa todo. El artista juega, todo es la idea. Y lo único que queda es el lenguaje. “La muerte está fuera del hombre y fuera de la vida, pero no está fuera del mundo”. Y es que el autor nos asegura, que el primer cadáver que ha visto en su vida es el de su padre. Es el entorno el que da forma a lo que escribe. Como el grito de Munch, es la apropiación de lo humano. Y la vida se va convirtiendo en recuerdo con las manecillas del reloj.  La realidad surge del lenguaje y por ello un día como Joyce, puede pasar en 100 o 700 páginas. Y los seres humanos no somos mas que formas.
Una teoría de la novela de comienzo a fin.
De toda la utilización de la palabra debe surgir lo humano.
Porque ni siquiera contará el suceso del funeral del padre.
Pero si su sentimiento frente a las cosas.
Es el grito de Munch.
No es un libro común y corriente, es la expresión de sus propias teorías lo que constituye su primera novela que pretende en conjunto ser monumental y al final de las cinco mil páginas conocer algo de lo que sabe.


Marco Polo
Altillo de Villanova
21 de Febrero de 2015
Bogotá D.C. 

sábado, 21 de febrero de 2015

CARLOS ORLANDO PARDO Y LA PALABRA.




                  https://www.youtube.com/watch?v=Fvb3TWKS9H0&feature=youtu.be

DA CLICK PARA VER EL VIDEO






Hoy en la fecha de su cumpleaños, realizado el video aludido arriba, en su homenaje, traigo a colación su espontánea conferencia sobre apartes de la Literatura en el Huila y su concepto personalísimo sobre como abordara la novela, Armas de Juego y su concepto especial sobre la misma. 
En ese mutuo dar y recibir, me alegro de poder estar celebrando con el maestro otro día de su vida.


ARMAS DE JUEGO EN EL CORAZON

“Siempre creí que, el aporte de, a la literatura colombiana, desde el Huila, que la hacen todos los departamentos de Colombia, y de qué manera, no se había quedado en José Eustasio Rivera, que sigue siendo un autor imprescindible e importante porque refleja una historia del país, de ese país que añoraríamos hoy en medio de la desaparición de la selvas  y en la mitad de la sequía. Cuando el bosque y la selva eran los protagonistas, como lo fue en Rómulo Gallegos el llano. Los grandes novelistas del llano y de la selva en América Latina. Después de esos acontecimientos hubo un largo silencio, hasta la aparición en la narrativa colombiana, después de García Márquez, de Benhur Sánchez Suárez y de Humberto Tafur.
Humberto, desde su primer libro de cuentos que fue calificado por Manuel Zapata Olivella como el Rulfo Colombiano con toda la razón, por la gracia de su lenguaje, por la eficacia de sus frases y por la sinceridad de sus historias, aparentemente sencillas pero llenas de la complejidad de lo que significa vivir en la provincia.
Y luego llegó Benhúr Sánchez Suárez que fue el primer gran novelista del Huila, después de José Eustasio Rivera. No solo desde muy joven quedó finalista de premios internacionales como el de Planeta, sino desde muy joven fue publicado por las más importantes editoriales internacionales de las que se tenía noticia en Colombia para el exterior. Su figuración como crítico de arte en páginas de un suplemento importante que tenía en el Siglo, su participación en el activismo cultural como director de extensión cultural en Neiva, donde cumplió el primer encuentro de escritores que dio lugar a muchos otros en el país, sus columnas permanentes en periódicos de ésta parte del país y su reconocimiento a través de diversos críticos nacionales, generaron el que fuera el escritor más importante del Huila.
Y de eso han pasado cuarenta años. Cuatro décadas de un largo silencio, donde han existido docenas de escritores que de manera episódica, como flor de un día aparecen con un libro, que de manera episódica aparecen en un concurso regional, que de manera episódica aparecen con buenas intenciones, pero no son capaces de seguir portando la camiseta de la literatura hasta el final. No tienen esa voluntad de Efraín Forero y de Medina Meza y de Cochise Rodríguez que participaron en muchas vueltas a Colombia, para ganarse algunas, o de Ruben Darío, no les interesaba ganarse ninguna vuelta distinta a existir mediante una devoción absolutamente loca en apariencia como era la de escribir.
Y pasaron cuatro décadas, hasta que tuve la fortuna de encontrarme como usualmente se hace, desde hace mas de dos décadas, casi tres, en la Feria Internacional del libro, con escritores que uno  conoce superficialmente y con los que tiene, la amabilidad de compartir libros, tu me entregas tu libro yo te entrego  mi libro, y yo me quedé con un libro de Marco Polo de quien ya conocía, que era un escritor colombiano del Huila, y que había leído un poco en forma superficial con cierto desdén y para entonces no me convenció de que hubiese sino como la fabricación de un sueño que seguramente iba a ser mas grande. Y es cuando me queda su novela, a la que yo le di vueltas para arribar a ella porque tenía grandes dimensiones, y yo sabía que había que internarse por lo menos una quincena de días, frente a mi horario para incursionar en ella.
Benhur Sánchez con quien hablamos por fortuna a diario para preguntarnos los artículos, los nuevos libros, de cómo estamos, en esa fraternidad amable y bella de la literatura siempre me insistía en la circunstancia, de si ya había empezado a leer la novela de Marco Polo.





Finalmente un día, a las cinco de la mañana empecé la lectura.
Yo que había entrado con tanta desconfianza a ese plato, advertí desde el primer momento que se trataba de algo suculento, como cuando a uno le ofrecen la prueba de una comida, que se vende callejera como nuestra lechona tolimense, como nuestros bizcochuelos o como ocurre en muchas partes.
Y yo me quedé fascinado con la primera página, con la segunda y con la tercera y cuando iba en la página ciento veinte esa mañana, advertí.
Sin duda, que se trataba de un gran escritor.
¿Qué me descrestó de ésta novela y de éste autor como Marco Polo?
 Primero, no tanto la temática, que ha sido tan trajinada a lo largo de la literatura colombiana. Una temática en la que yo me sentía como en mi casa, por cuanto son cosas que yo también he vivido, porque de alguna manera somos contemporáneos aunque Marco Polo es mucho más joven que yo, pero como vivimos en provincia, como hemos manejado unas experiencias similares de la infancia, frente a la familia, frente a la historia, frente a la violencia, pues no me decía nada nuevo, realmente.
A mí lo que me descrestó, lo que me fascinó y lo que me sedujo realmente, fue el lenguaje. Y uno sabe que la literatura es esencialmente lenguaje. La literatura es la vida resumida en un libro. Y allí estaba la vida de unas, de varias generaciones. Estaba la vida mía, misma, puesta allí, como si yo me sintiera protagonista del libro que es una gran verdad de un libro. Yo estoy ahí, yo estoy mirando lo mismo que está mirando el autor. Lo mismo que él me cuenta, pero la forma en que lo dice, fue lo que me convenció.
Y cuando yo empiezo a ver que la novela avanza, que voy en la pagina doscientas cincuenta y que no me aburre en la medida en que la estructura del edificio, tiene varios pisos, varios planos, yo no me canso porque paso fácilmente de uno a otro, como en las telenovelas cuando una escena queda en punta y paso a otra y yo iba en un paseo bastante agradable, aunque desagradable por lo que contaba, porque no son precisamente momentos felices los que evoca y los que describe el autor, pero que son parte fundamental de la historia contemporánea.  Y estoy hablando de cincuenta años atrás, estoy hablando de treinta, estoy hablando de veinte, estoy hablando un poco de nuestra propia edad  y de nuestra propia época.
Pero creo, que en la literatura no hay temas nuevos ni temas viejos, en la literatura siempre se tienen los mismos temas, lo que pasa es que hay maneras de abordar esos temas y aquí hay una manera fabulosa de abordarlos. Donde a veces lo truculento se vuelve poético, lo terrible se vuelve hermoso y es capaz de despertar lágrimas y en donde las escenas van captadas, de una manera sensible y no sensiblera y contadas de una manera fría, pero que no despierta la frialdad del lector.
Cuando un libro a mi juicio, mas de lo que cuenta, la forma en que lo que cuenta está bien dicho, y la estructura de lo que dice, está bien armada, yo siento que aquí hay un gran escritor.
Porque estoy cansado de leer muchos libros, que son un poco como el papel higiénico que se bota a la caneca, a veces con desprecio…
Y aquí uno se queda con sus páginas en la mitad  del corazón”. CARLOS ORLANDO PARDO.

MARCO POLO
Altillo de Villanova
21 de Febrero de 2015.
Bogotá D.C.







domingo, 8 de febrero de 2015

JOSE LIBARDO MEDINA TORRES ha partido.



                                  https://www.youtube.com/watch?v=EzR3LlrOyOo

                                            (Has click en el link, para ver el video)


El 23 de Abril de 2011 nos reunimos en "la Mistela", una cabaña a la orilla de la represa de Betania, con el profesor, Filólogo y escritor JOSE LIBARDO MEDINA TORRES, con quien nos habíamos conocido en los años 80 en Neiva, en un improvisado taller de Literatura, en el que nos leíamos los textos que iban saliendo con la indisciplina del calor.

Esta vez lo hicimos para llevar a la realidad una idea que me persiguió por cerca de cuarenta años. Hacer un “libro” donde no solo se escuchara la voz del escritor, sino también donde apareciera con su gesto vivo.
Era el libro multimedia, que concreté en el Blog LITERATURA Y MISTELA que se inicia con él leyendo su poema “Sin pies” ganador de un concurso. Otros amigos nos acompañaron ese día, Vicente Trujillo, Luis Ignacio Murcia, Pastor Polanía, Ruth Benavides, y Lis, y Jesús Campo Ramón.

Luego el maestro JOSE LIBARDO MEDINA TORRES como buen gramático, fue corrector de estilo de ARMAS DE JUEGO, mi novela y pudimos departir otra vez desde el aroma de la tinta en el papel. Es posible que la idea que desarrollé estuviese destinada a dar testimonio de muchos escritores desconocidos. Hoy compruebo que sirve además para ayudarnos a mantener la memoria .


Sus libros contienen ese hombre de barro y poesía que fue Libardo Medina.
Rebelde siempre, irónico, irreverente buscó en la palabra la verdad y todo lo dijo con un dejo de alegría, de sorna, hasta donde la amargura no alcanzara a enturbiar su palabra. Siguió la ruta de los clásicos y los bajó del pedestal, para poder manejarlos con el bisturí de su interpretación siempre dirigida al pueblo, a sus alumnos, a la reinterpretación que siempre nos lleva al aprendizaje.
Así dice en uno de sus libros, “ASI FUE TROYA”:






“ Este libro es un canto a la humanidad entera. Colocando en ropa interior a dioses, semidioses y héroes quiero bajar el cielo hasta la tierra para todos aquellos que viven en las nubes.
Los adolescentes y los profesores deben mirar en él no la bofetada de un moribundo al campeón del cuadrilátero universal de las letras, sino al asomo nervioso y trémulo de un niño que azorado contempla la imagen de un circo arribando por primera vez a su vereda. Toda su fantasía se le desborda y quiere ser payaso, y contorsionista, y equilibrista, y maromero, y…
Es el deseo del autor hacer sentir a sus congéneres lo que el sintió el día que levantó vuelo y divisó arriba, mucho mas arriba, las rodillas del inconmensurable Homero.
Y eso es todo.”

Si esté blog contribuye a mantener unos segundos mas su recuerdo, ese es otro objeto cumplido.
A los escritores, amigos y enemigos nos resta hacerle justicia y LEER AL MAESTRO LIBARDO MEDINA TORRES y buscar su rictus de alegría y sus soterradas lágrimas, de  niño campesino que fue salvado por la palabra.

Veamos la biografía escrita en "el Tiempo", luego de la entrega del primer premio a Libardo:






Estuve en su casa y me imaginé el tremendo problema que debió enfrentar al obstinarse a erigir una fuente en medio de la sala. Ese era su atrevimiento con con las cosas y las palabras. Esa figura de su sala la perpetuó en su libro final: " TODO LO DEMAS ES PAJA".



Marco Polo
Altillo de Villanova
Bogotá D.C.
Febrero 8 de 2015