miércoles, 29 de octubre de 2014

Recomendado para el 31 de Octubre:




Frankenstein se hace niño  con una aventura de papel







Siempre estimé la necesidad lúdica de un libro. Por encima de su pragmático objeto.
Ese gusto logré discernirlo para éste libro, a partir de un separador que me obsequiaran y que correspondía a una editorial española.
El titulo me fue llamativo, porque entrañaba un juego.
Pero la ilustración y la profunda sensación de placer en el rostro de un monstruo que lee el libro del  Quijote, tenía consonancia con el título y los dos me llevaron a sus páginas.

De Santiago Posteguillo, un escritor Valenciano, había visto densos libros de novela histórica y por eso resolví incursionar en su narrativa.

Que bella sorpresa.

Si Fielding comparó con un banquete la novela, debo decir que el primer plato es simplemente delicioso.
El plato fuerte es ni mas ni menos que el cuento de todos los cuentos en que el autor ha convertido la reseña de algunos libros y sus autores.
Eso nos aclara de una vez, que el autor no se va por las ramas sino que asegura de entrada que  éste libro no es una aventura, un atrevimiento, sino la certeza de que el CUENTO en mayúsculas, es lo que importa de la historia universal de la literatura.
A éstas alturas ya somos cómplices del autor y participamos de su juego.
Y vamos con él en su aventura libresca, donde casi todos los finales de sus cuentos iniciales son una fiesta.

Hace parecer la historia ínsita en cada libro como si fuera un añadido de su inventiva:
El libro que burló el “Index librorum…”, las dudas sobre la verdadera autoría de libros conocidos, el verso para un discurso, hay escritores criminales?, o el sólo imaginar el título de éste libro, no nos pinta sino la maestría en el oficio.

Su conocimiento de la historia de la literatura puebla de fantasía la reseña y vuelve a contar una nueva historia de la historia que es el libro, se nota la alegría del autor, la voz del conocedor y trasmisor oral de cada historia, su sencillez hace untuosa de poesía cada cuento que no simples artículos, unidos por la magia de la ilustración de igual factura, sencilla pero divertida que une en un todo cada trozo de  historia como un mundillo novelesco que es ese personaje central de papel, para clarificar que el libro virtual no vencerá al papel, simplemente porque lo que trae el libro verdadero es el cuento y éste puede ser teatro, voz de cuentero o narración oral de abuelo que nunca perecerá, porque es el comienzo y el fin.

La sonrisa de Frankenstein leyendo, de nuevo, lo vuelve a dotar de vida.

De esa vida que cada lector adquiere al jugar con un autor y contar con él otra historia, otro cuento que es el mismo y eterno.


Marco Polo
Altillo de Villanova
Bogota D.C.
Octubre 28 de 2014










viernes, 24 de octubre de 2014

CARLOS ORLANDO PARDO





VERONICA RESUCITA NUESTROS VESTIGIOS









Una abuela muerta aparece 60 años después.
Hechos extraordinarios para cualquier relato trascendente.

Asumir el punto de vista en un hecho autobiográfico, entraña una de las más profundas osadías del desprendimiento humano.
La desnudez de espíritu tirada al mundo.
Es posible que tal acto oscile entre la sinceridad y el ensueño de no creer en esa realidad.
Entonces huyendo a nuestra propia voz de forma errónea caemos en la voz de Dios, que es esa dormida tercera persona decimonónica.

Pero la voz propia, la del testigo, es la voz requerida para devolver con verosimilitud, no solo lo visto, sino lo intuido en los ojos y la voz del moribundo.
La ofrenda así otorgada al mundo, es mas dolorosa y por tanto mas visceral.

El hermoso título “Verónica resucitada” no solo tiene que ver con el profundo sentido clerical del colombiano, sino con esa historia soñada de levantar la cobija para observar al supuesto “aparecido” de nuestros insomnios infantiles.
Ese cuento de miedo que se hace real, en medio de la bruma diaria de una ciudad azotada por la rabia desbocada de la venganza por la muerte del líder y el fuego infernal que ciega la esperanza, en cada uno de los años desaparecidos.
La muerte de la ciudad que otra vez revive y aparece por encima del entendimiento humano. Ahí están consumiéndose en el fragor de las cenizas, las familias de verdad, que procrearon el pasado para los que podemos hoy escribirlo. Esas verdaderas familias despedazadas por el poder del oscurantismo, que se resisten a desaparecer avizorando la leve llama de la búsqueda de la utópica libertad.

Son las familias nuestras,  las que revive Carlos Orlando Pardo.

Infancias repetidas. Dolores reciclados en nuevas generaciones y ese sabor de la colurofobia en que se tornó la ciudad, de la ilusión de mago a la certeza de la muerte. El hoy despreciado payaso, el desprestigiado arte circense donde la gente soñó y volvió a caer al vacío otra vez.

La ansiada y necesaria voz de la reaparecida  se ahoga en su deseo de silencio.
Y entiendo muy bien ese hecho cierto, de la persona que regresa de su propia  y labrada perdición. Callar. El rechazo a los interrogatorios. Un lenguaje cifrado es su monólogo.
Donde el abandono sufrido en la infancia, le propuso el irracional nuevo abandono de todos sus seres mas queridos, de igual manera a los sufridos. Como una inconsciente venganza. Como el fuego purificador de la catarsis.

La desolación es la herencia  que recibimos  de esos seres diferentes que soñaron con fugarse de la vida insípida del montón, para disfrutar como ignaros sibaritas del derecho normal al placer y el concepto personal de libertad.
Explotada la pompa de jabón solo producen de herencia, el desencanto.
Somos herederos únicamente del sufrimiento al incendiarse el circo.
Cuando los payasos dan lástima y cuando los trapecistas se estrellan contra el piso de la realidad. Y el circo se despide y vuelve convertido en otro. Y el olvido de sus nuevos anunciantes, es el olvido del dolor del parto y los aplausos son tan ilusos como esas realidades  de enanos falsos o mujeres de caucho, espejismos para cuentos de hadas, cuando el otro cuento arde en la piel, donde los muertos se arruman. Y es más bondadoso el gitano que nos secuestra infantes para librarnos del cordón umbilical y ordenarnos a tener todas las vidas, todas las taras genéticas de éste pueblo que se niega a desaparecer otra vez.

Verónica resucita la vida nacional. Los vericuetos de la ciudad.
La  perdida en el incendio.

Inés hubiera querido escuchar su voz con claridad.
No imaginar su arrepentimiento.
Porque esa es la única voz de actualidad que nos sirve para recuperar nuestros vestigios.

Marco Polo.
Altillo de Villanova.
12 de Septiembre de 2.014.



miércoles, 15 de octubre de 2014

ROBERTO RESÉNDIZ




ALEXIA DIJO CUATRO VECES NO





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Luego del encuentro de escritores de Santander, en donde nos conocimos, pudimos acompañar a ROBERTO RESÉNDIZ el poeta mexicano, al claustro de donde egresara Lis, la Universidad Agraria en la que con sus directivos se celebró la primera tertulia por la Paz de Colombia, “ Una mariposa por la Paz”.

El poeta leyó diversos poemas alusivos al evento, y yo le solicité leer del libro que me obsequiara, “ALEXIA cuatro veces dijo no” poema que ahora se reproduce arriba en su voz, como es costumbre en LITERATURA Y MISTELA.






Su libro de escasas sesenta páginas es de una profundidad asombrosa.
Sus metáforas entretejen la densidad de la angustia humana, a partir de tactos verbales que nos recrean los pliegues habitados por el mundo del poeta y ese nombre femenino cifrado cual la meiga, que logra para el hombre el olvido y el poeta rescata de su magia.
La voz del poeta es la perfecta concordancia del rescate oral del mundo.
De sus melodías surgen los símbolos para recrear en medio del dolor y la oscuridad del tiempo. Ni siquiera la exegesis, o la hermenéutica quiebran el laberinto de su voz. La medición algebraica de sus palabras tienen el poder de untar de nuevo al mundo de una nueva realidad, tan viscosa como otra metáfora.
Es probable que por allí se encuentre la nueva ciudad refugio del poeta, el nuevo escalón del exilio, una ciudad llorosa en medio de cordilleras, con sus cúmulos de piedra, sus romeros o sus salvias en los tunjos de su nueva memoria.
Pero Alexia la dueña del olvido, de la grafía, le inspira la redención desnuda por la mala memoria que lo acoge. Y pide su perdón.

Llamo al lector a profundizar su suerte.






Marco Polo
Altillo de Villanova
Bogotá D.C.
Octubre 15 de 2.014

sábado, 4 de octubre de 2014

VUELVEN LOS COMUNEROS-VIII ENCUENTRO UNIVERSAL DE ESCRITORES.









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NOSTALGIA DE LA PAZ

Texto de saludo leído a los participantes en Piedecuesta Santander.



El ejercicio de la vida nos dotó del verso o la oportuna palabra.
Para quien debió asumir desde la infancia la responsabilidad de existir en un país en guerra, la palabra se tornó desolada.
El ejercicio persistente  de la praxis, aporta el barro, el rudimento de la esencia humana, para procrear palabras diversas a la derrota.
Asumir la responsabilidad en el otro, el hermano, el vecino, el condiscípulo caído va remitiendo a la elaboración de la ideología, diversa a la de los detentadores del statu quo.
Pueblos detenidos en el tiempo de la regeneración, obligados a hincarse en perpetua oración. Deseando tan sólo el más allá para encontrar la felicidad.
Entonces surge la rebeldía.
Pueblos aguerridos para la gesta de la libertad. Del Norte al sur.
La natural del adolescente en los años sesenta.
La desigualdad de niños descalzos obligados a destacar aún en el deporte, con carencias absolutas de oportunidad más no de talento.
La primera gran confrontación con lo instituido.
El colegio es en pequeño ese país que discrimina por colores partidistas y a quien, por sus gobernantes hubo que confrontar, de exigir, de proponer el primer discurso tejido de rencores no pulidos en el verso. Donde sólo cabía esa rotunda realidad que se iba escribiendo en el cuaderno de Tacuinis. Donde los versos de Salomón cambiaron la silueta de la amada por la blasfemia de la carencia. Versos amargos explicando el mundo. La aldea global fue un pueblo  llamado SeminarioEl infierno tan temido, del cual sólo se deseó escapar.
Y el único escape es al mundo de los libros.
Los libros. Profanos y sacros, nacionales y clásicos que permiten intuir que se escribe para el futuro. El loco maravilloso que lleva a inventar al vate adivino. Donde  el futuro solo va de la mano de Arturo Cova y las letras. Para intentar quemar el cielo por tener un claustro en Neiva y luego auscultar una universidad Libre. De ejercer la utopía de la justicia y regresar a la palabra en las páginas de una revista llamada Teorema.
Para encontrar que solo una palabra debe borrarse de esos maravillosos años.
El odio.
Porque la indígena y procera sangre ya fue regada.
Intuimos que es el tiempo de colmar de afectos a los hijos de Manuela Beltrán y la Gaitana. Eso es éste abrazo, donde los Comuneros regresan con la esperanza de construir un nuevo país, sin adargas ni lanzas, sin otras ARMAS  DE JUEGO, que las de una novela para recuperar la memoria. Y con los años a cuestas, sin entonar himnos de batalla, cambiamos aquellos, por bambucos de nostalgia huilense, dibujando ese país donde cabemos todos, sin olvidar el pasado que es nuestra historia:
En noches van errantes, cabalgando,
Espíritus de nobles y escuderos.
Se escucha el grito de la rebelión
Que a esta tierra estremeció,
Grito de los comuneros.

El fuego de Galán y de Alcantuz
Que en fieras llamas se extendió
Hacia las tierras del sur.


Marco Polo
Escritor huilense.
Autor de la novela ARMAS DE JUEGO.