miércoles, 19 de febrero de 2014

POEMA DEL CUARTO ELEMENTO.








Recorrimos tierras de Boyacá para conversar con la naturaleza.

Con los árboles, el viento, el fuego y el agua. 

En Aquitania tuvimos oportunidad de recorrer sus flancos para ver a lado y lado los productos del preciado elemento: La trucha, la cebolla, el queso.

 El mar interior que nos legó Bochica. La Tota.

Luego en Guatavita aprendimos a pedir a la tierra y al agua la redención.

 Nuestras disculpas por el maltrato a lo sagrado, al Guaque impregnado de resina de fraylejón y miel para penetrar la piel de la laguna y fecundarla con el oro.

Luego fuimos al Magdalena y al mar. 

Maltratados los dos al tiempo, por nuevos españoles filibusteros, que tornaron en carbón la paz y secaron la leche del río a las modestas gentes pescadoras.

Nuestra oración.

 Leer dos poemas al elemento que nos dio origen.

 Lis lee su tributo al mar. 


ANTES DE QUE CAIGA LA NOCHE



Desertar de la vida o de la subversión



Dos interrogantes.
El del momento luctuoso del ingreso a la guerrilla.
Y el brillante del intento de deserción.

Para ello el autor regresa a su propia historia. La nacional.  La que lleva más de cincuenta años al ritmo de la muerte, sin panfleto.

Desde la parcela en su natal Caldas, el personaje principal buscará la solución de su futuro y el de su familia. Un Seminario, el servicio militar. Los avatares para ponerse a tono con lo legal por medios ilegales. El país corrupto de siempre. El primer empleo, luego del bachillerato, el único a que se podía aspirar con el de policía: el de maestro. Y el recorrido por la geografía en busca de asiento, alcanza a ser un relato de vida.
La llegada al Huila y la necesaria inclusión en los focos de protesta. Un paro nacional del magisterio y sus consecuencias, lo obligan a desertar de su noble labor y resolver el primer interrogante. Buscar la guerrilla como solución, sin haber aportado algo a su numerosa familia. ¿No fue más heroico el maestro que se quedó?
La adopción de una nueva religión en la que tampoco encuentra a Dios.
La pérdida de media vida para llevar la guerra a sus propios campesinos. A su sangre, en el mayor sinsentido de su vocación.
Experiencias irreales, amores imposibles dentro de una militancia inútil, que casi transforman en pancarta el libreto de la igualdad, que a veces permea el propio relato, con el discurso de época en latente esperanza. Ese, que ya la historia desmoronó en muros de la Habana o de Berlín.
A veces escuchamos al propio autor por allí como un reportero crédulo del pasado, armando otra historia de amor imposible, con muy buena técnica, sin que aquella incida en ésta. Ya que el propósito de la deserción sólo se produce a medias, como si el frente guerrillero del cuento necesitara oxígeno, para pensarlo otra vez después de medio siglo, antes de su entrega, o es el tiempo que el autor comienza a contar antes de que les caiga la noche.
Este amargo tema no queda resuelto, pero felicitamos a su autor RODOLFO AGUDELO por intentarlo.


sábado, 8 de febrero de 2014

LA LUZ FICTA DE UNA LUCIERNAGA.


ITE MISSA EST





Al presentar ARMAS DE JUEGO, lo dije.
Escribir en los tiempos de los hikikomori  una novela, es un verdadero reto.
Dando por descontado la desviación de la mirada del deseado lector joven, hacia las teclas de cualquier gadget, antes que a las páginas de un libro. Esas tecnologías son subrayadas por el autor al momento de escribir el libro “La misa ha terminado”. 

¿Lo anterior lo impulsa a ser novedoso?
¿Con éste libro intenta escribir una novela de otra forma?
O todo está dicho y solo se trata de la decadencia de  un escritor de la violencia.

De todas formas es un libro sobre la realidad y el pesimismo humano.  Frente a la búsqueda ontológica del mas allá, (“El gozo es en vida. El sufrimiento también”) de cualquier descreído.

Se puede decir que la novela está escrita por otro de los maricas valientes, que  con suficiencia, critica y recrea la poda de tanto gay de cierta estirpe, en la iglesia  católica, sin llegar a ser anticlerical. Intentado purificar con la muerte el amor prohibido.

Los elementos para la construcción novelística lo expresa el mismo autor hacia la página  131 cuando advierte que por allí debe estar también el nudo de la historia.
Cediendo la musa a la tecnología.

“Allí comienza la historia a cuajarse” (Pag.127)

“Ya no tengo que inspirarme para escribir ésta novela. Debo afilar la técnica del conocimiento.(…) Confrontar la realidad con documentos.(…) Apenas si me queda un poquito para meter de imaginación. El talento ya no es valorado.(…) Esta novela es un añadido de trabajos hechos desde distinto ángulos usando la información ajena. Yo cada vez aporto menos. Que supieran  cuanto cacumen tuve que gastar  cuando escribí mi primera novela”.

Con lo cual  se pone a la altura  de la actualidad, al utilizar la  realidad para la ficción.
Por la carencia del “héroe” en nuestros días, a lo sumo y de manera inverosímil, eleva a un campesino huilense a cura, obispo y cardenal de Buga y logra llevar a la ciudad del cristo encogido y negro,  al papa Benedicto y asiste al cónclave que elige  al argentino, quien para la ficción será el cardenal Viazzo.
Mas el clímax del uso de la realidad lo aporta lo mediático, la página roja tan comentada en la radio de que hace parte el autor. La extraña historia de dos curas   con sida que pagan su propio sicario para redimirse con la muerte.

El último libro que leí del maestro ÁLVAREZ GARDEAZABAL, “Comandante Paraiso”,  no me pareció afortunado.
En ésta novela, admitiendo su ejercicio fuera del closet, en la realidad, logra una cierta crítica de los maricas desnaturalizados, los “pavos reales, aflautados, de caminado de avestruz” que desdibujan ese estado real, pero tan perseguido del mundo gay, que va encontrando sus derechos constitucionales.

Las varias voces le otorgan fuerza al relato. Y hasta la intervención del propio autor como una de esas voces hacen atrevido el texto. Aunque entra en contradicción el manejo del lenguaje, que no distingue una de otra y permea la veracidad a veces, con lugares comunes, que no distancian al narrador respectivo, del autor.
El recurso epistolar es inane.
Creo que su experiencia en la radio, es ésta novela no tan magistral como “Cóndores no entierran todos los días” mas la experiencia mediática no lo arredra y más bien lo impulsa a mezclar la realidad y la ficción de la luz de su “luciérnaga”. 

https://www.youtube.com/watch?v=vAyZwnjjAIs


Marco Polo.