lunes, 27 de enero de 2014

OSCAR GODOY te reta a UN DUELO DE MIRADAS.




Es la tesis de un cuentista, que a partir de un entramado artificial recrea un mundo  de novela.

La soledad del provinciano en ciudad lo obliga a ser una mueca de ella.
Soñador de su propia necesidad, es una búsqueda de amor en cada pequeña odisea de sus días, como un ciego enamorado de un rol que no le pertenece pero que asume como un chiste, en pos de su libro, para fabricar el delirio de voces que cuenta y le cuentan encrucijadas de pequeña tragicomedia, que se parece a la vida.
La primera vez que leí la novela, ocurrió en los primeros años de éste siglo y pude expresar con la inmediatez, la sensación primaria que glosé al final de la obra:

“Se trata de la tesis de un cuentista que trasegando temas y tesis, formas y contenidos, técnicas y escuelas frente a la actualidad de la novela, resuelve con gran artificio(La realidad aquí es casi artificial) la propuesta de una novela de actualidad desde las entraña misma del dolor del amanuense que no sabe qué escribir.
Si bien la historia está bien contada, el amor es aquí un artificio, como lo es la maravillosa forma de imbricar, las voces, las palabras en el maderamen de ésta ficción ficta. Pero lo humano de la poesía, a dónde partió?”

Como el mismo narrador lo admite, quiere escribir su novela para un concurso, y ganar.  
Ser el primer puesto.
Esto en últimas puede ser lo mas real de lo cotidiano del escritor colombiano.
Escribir no por encargo, pero si con la obligación de ganar un concurso.
Lo cual podía privar al manuscrito, del  extraño mundo espontáneo que se va moldeando con años de labor en una obra no propuesta o dirigida o fletada.
Pero que permite elevar la tesis de  escribir para concursar,  seguramente muy manejada en los Talleres Literarios, como en ese SENSINI de Bolaño, que sin perder ninguno de los puntos de vista alberga cierta ternura en la elaboración de la realidad al hacerse ficción. 
Lo sublime, que es lo único que regalamos al lector. Irrealidad de papel, realidad del mundo literario.
Oscar Godoy nos reta a un DUELO, en éste contrapunto de MIRADAS a un texto.

Novela ganadora del premio XVI "Aniversario ciudad de Pereira" 1.999.
Oscar Godoy Barbosa, nació en Ibagué Tolima. Se graduó como Comunicador Social- Periodista en la universidad Externado de Colombia, de Bogotá y realizó un diplomado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad La Sorbona de París. En el campo literario obtuvo el  Primer premio en el octavo Concurso Nacional de cuento para trabajadores de Medellín en 1998 y fue finalista en el  concurso de cuento de la Universidad Externado de Colombia y del Concurso Nacional de Talleristas de 1.983. Participó en la realización de videos experimentales con el grupo Confabularios, con una mención en la Bienal de Medellín 1988. Ha ejercido su profesión como periodista en Bogotá.
En la actualidad se desempeña como académico de la Universidad Central, profesor del Taller y catedra tan reconocida en nuestro país, que regenta Isaías Peña Gutierrez.










sábado, 25 de enero de 2014

JUAN ANTONIO MALAVER-POETA





Conocí a Juan Antonio Malaver en una tienda contigua a la Universidad Central. Hace unos doce años, un viernes, luego de asistir a la presentación de un libro en la Biblioteca Nacional. Estaba con Joaquín Peña y departimos unas cervezas mientras me atreví a sacar y leer los primeros capítulos de ARMAS DE JUEGO. Le expliqué que creía, debía explicar más el título y hasta propuse como  tal, “Los años sin código” de la infancia. Pero el oscuro poeta me dijo: No, ese es un titulazo para su libro.

Y así fue.

Su “BASTION DE LA MEMORIA” es un premio de poesía de Boyacá exaltado por el centro de “Memoria Popular”, para que llegue a los hijos de la tierra.
El autor nació en Sogamoso, el 24 de Febrero de 1.962. Licenciado en Lingüística y Literatura de la U. Distrital. Magister en Literatura de la U. Javeriana. Termina su doctorado en Ciencias de la Educación de la U. Pedagógica.
Actualmente trabaja como docente de planta e investigador en la Universidad Central. Ha publicado el “OCTAVO DIA”, poesía, antologado en “TIEMPO Y PALABRA” y diversos libros y revistas. Ha publicado el libro de cuentos infantiles “LAS PINTURAS MAGICAS Y OTROS RELATOS” y la novela “RELATO DE UN HOMBRE QUE PERDIO LA CABEZA”. Ganador y finalista en 18 concursos. Las siguientes, son las inmediatas sensaciones que nos contó su libro de poemas que he titulado:

Oscuro pájaro sin árbol

Al abrir el libro salta el dolor del serrín del recuerdo y nos sumerge de inmediato en la angustia de una oscuridad similar al averno, donde surge su tierra de una memoria tasajeada, donde hasta  la misma niebla es capaz de cortar en trozos el alma del poeta y hacer desfilar ante nosotros la muerte  o el frío de la soledad que hasta en el recuerdo de la madre es un iceberg. Hasta el regreso a su patria chica sabe a liturgia y muerto con sepulturas de rabia, porque la vida es un juego y las musas se han prostituido para no cantar alegrías, con ese animal que a la postre será siempre un perro negro.

El  descenso a la profunda tristeza de un hombre que apagó las galaxias de la alegría.

Porque el amor es tan utópico como Helena, separada de otro amado por las murallas, sin que termine aún de elaborar el caballo para romper la soledad.
Entonces nos atosiga como a un perseguido la nostalgia, los perros y los puñales, espadas, navajas, o hasta la mirada que se vuelve cortante y feroz como el odio, o el sitio de que lo proveen los libros para resolver sus angustias con otras preguntas, porque la muerte es mas cotidiana que la costumbre, que hasta cambia el color por el grito haciendo del hombre un ser triste, que solo puede cortar  con el odio el dolor, como ese revolucionario de los sesenta, gris, oscuro, ejerciendo un erróneo odio para intentar cambiar el mundo, con aletazos oscuros de pájaros sin alar que seccionan con sus aletazos, o trinan el color de la noche, tornando el ser colombiano “un hombre de barro triste”. Todo es similar al “Corazón de las tinieblas”, pues hasta la probable amante  no tiene otra mirada que el odio.

Si.

En Malaver la memoria es de sombras, porque es peligroso salir de noche en éste pais, dejar de alumbrar el candil escaso de la esperanza porque el padre viene y se vuelve a ir, pero está muerto y solo regresa al final de los tiempos para acabar las sombras de las que surjan los volcanes iracundos, las únicas luces que  quitarán algo de angustia al rostro.

Su dolor es su patria. Su antiguo surco. Su machete. No hay perfección, sino desconsuelo político.

Como Poe, es oscuro, pesimista, al mirar atrás los pájaros sin árbol.

Y ésta es su voz  su figura.