martes, 11 de diciembre de 2012

BUSCANDO A BORGES. Los sesenta en otros Aires.

El pasado 26 de Noviembre, abrumado por tantos años cumplidos, decidí cambiar de aires y festejarme al sur.
Con Lis, viajamos a Buenos Aires con la idea de hacer un tour literario que de ninguna manera conseguimos en la web.
Fueron varios días intentando encontrar el rastro de los escritores clásicos porteños,  Borges, Cortázar y Sábato que junto con Hernández habíamos vuelto a releer.
La ciudad es un pedazo de lo europeo.  Y sus habitantes se obstinan en serlo. De todas maneras su olor no es bueno, sobre todo al sur donde queda el centro y aunque sus calles se ven limpias. Hasta de policías, lo que disipa el peso del país de la guerra, el nuestro.
Se siente la ansiedad de sus gentes por el dólar. La urgencia acelera el calor y la velocidad del caminante. Y en cada amanecer pensamos en la calle que cerrarán los necesitados de protesta, que hasta parecen de los años sesenta, pero sabemos que éstos aprendieron de las madres de Mayo que sólo marchan los jueves a las tres de la tarde. Los vemos urgidos por Freud, como si  hasta ahora estuvieran leyendo el libro de la interpretación de su sueño. Y reciben del gobierno el auxilio del desempleo, y ven a su presidenta escabullirse del "trancón" en helicóptero y en él ir por el pan a la tienda. Y todas sus avenidas y calles tienen nombre, sobre todo de viejos militares. Y la diferencia es grande entre la amabilidad del "provinciano" y la frialdad calculada del porteño. Pero es un país para el turismo. Y como siempre tienen las cosas más grandes del mundo: La avenida 9 de Julio, Maradona, Boca y hasta a Evita la tienen por las nubes.
En cambio sus escritores con placas de tienda, defienden su lugar de origen.
Y entendemos entonces lo que pasa.
Revivieron los descamisados que tienen su horario de protesta y deben encumbrar la nueva Evita. Hay dos CGTs, y los laburantes se quejan de tener 2 millones de mínimo y quisieran recibir su paga en dólares.
Por no encontrar algo de los escritores por los que ya conocimos sus calles, nos surge un deseo de protesta en la Plaza de Mayo y cual abuela despotrico del poder de los vivos sobre los muertos. Y escribo y grabo ésto como si fuera un poema gráfico de regalo por mi cumpleaños.





http://youtu.be/fvgaPVnVrZA